Italia volvió a quedarse con las manos vacías y se despidió del Mundial 2026
La Azzurra sufrió otro golpe durísimo: cayó por penales ante Bosnia Herzegovina y sumó su tercer Mundial seguido sin clasificar. En la misma jornada, Suecia, Turquía y República Checa sacaron boleto, mientras Bolivia define su suerte ante Irak.
Otra noche negra para Italia. En Zenica, el conjunto dirigido por Gennaro Gattuso quedó afuera del Mundial 2026 al perder por penales frente a Bosnia Herzegovina, en una serie que terminó 4 a 2 después del 1 a 1 en los 120 minutos. Para la Azzurra fue un mazazo más en una historia que ya venía torcida: es la tercera Copa del Mundo consecutiva que se le escapa. En San Juan dirían que fue una jornada para el olvido, de esas que dejan bronca y silencio.
Italia arrancó mejor y se puso arriba a los 15 minutos con un gol de Moise Kean, tras un error en la salida del arquero Nikola Vasilj. Pero el partido cambió de tono con la expulsión de Alessandro Bastoni, y Bosnia empezó a crecer en el juego. A diez minutos del final, Haris Tabakovic aprovechó un rebote de Gianluigi Donnarumma y marcó el empate que terminó empujando todo a los penales. Allí, los fallos de Pio Esposito y Bryan Cristante sellaron la eliminación italiana.
La jornada europea dejó más sorpresas fuertes. Suecia logró una clasificación insólita al Mundial sin haber ganado su grupo, pero aprovechó su camino por la Nations League y venció 3 a 2 a Polonia en Solna, con un grito agónico de Viktor Gyökeres. La derrota dejó afuera a Robert Lewandowski, que con 37 años podría haber jugado su última Copa del Mundo. Además, Turquía volvió a un Mundial después de 24 años gracias al 1 a 0 sobre Kosovo, con tanto de Kerem Aktürkoğlu, y República Checa también consiguió su boleto tras superar por penales a Dinamarca luego del 2 a 2.
Mientras tanto, la atención también se posa sobre Bolivia, que en México a las 00.00 jugará su pasaje frente a Irak. Será otro cruce a todo o nada, con la ilusión arriba de la mesa y la presión al mango. El repechaje no da respiro y cada partido se vive como una final.