San Juan refuerza los controles para comprar pescado sin correr riesgos
Con más consumo por Semana Santa, la provincia despliega operativos y suma recomendaciones para detectar mercadería en mal estado.
Con la llegada de Semana Santa, las pescaderías y los puestos de venta empiezan a moverse con más fuerza en toda la provincia. Y junto con ese aumento de demanda, también se activa un operativo sanitario bien firme para evitar intoxicaciones y otros problemas de salud. Desde la División Alimentos aclararon que el trabajo viene de hace semanas, no de un día para el otro.
En una primera etapa, el foco estuvo puesto en la prevención, con recorridas por comercios, controles iniciales y capacitaciones. Según informaron, unas 600 personas fueron formadas en manipulación segura de alimentos, una tarea clave para que la cadena de venta llegue en mejores condiciones. La idea es simple: reducir al mínimo cualquier riesgo en una de las fechas de mayor consumo del año.
El despliegue más fuerte llegará entre jueves y viernes santo, cuando ocho equipos integrados por inspectores y agentes del Centro Biotecnológico salgan a recorrer el Gran San Juan y también los departamentos más alejados. En cada inspección van a mirar de cerca la temperatura, la conservación y los niveles de pH del pescado. Si encuentran una irregularidad seria, la mercadería será decomisada en el momento y se labrará el acta correspondiente.
Pero no todo queda en manos del Estado. Desde el organismo remarcan que el consumidor también tiene que estar atento y saber reconocer un producto fresco. El olor debe ser suave, parecido al del mar, y nunca fuerte ni con aroma a amoníaco. Las agallas tienen que verse rojizas o rosadas, mientras que las escamas deben estar firmes, brillantes y bien pegadas al cuerpo. Son detalles simples, pero pueden evitar un mal rato importante.
Ante cualquier sospecha, los vecinos pueden hacer la denuncia por distintas vías: de manera presencial, por teléfono o a través de las redes oficiales del Ministerio de Salud. En una época en la que el consumo se dispara y la compra apurada puede jugar en contra, la recomendación es clara y sin vueltas: mirar bien antes de llevar el pescado a casa.