Con cuentos y aulas, San Juan busca bajar el consumo de agua
El programa Agua = Vida ya llegó a cientos de escuelas con material pensado para chicos y docentes. La meta es frenar el derroche en una provincia donde el consumo supera ampliamente lo recomendado.
En una provincia marcada por la sequía y la preocupación por cada gota, el cuidado del agua pasó a ser una tarea urgente. En ese marco, el programa "Agua = Vida", impulsado desde Obras Sanitarias, busca meter el tema en las aulas para que el cambio arranque desde la infancia. Julián Olivera, coordinador de la iniciativa, explicó en diálogo con Radio Mil20 que se trata de un plan educativo ambicioso, pensado para ir más allá del servicio técnico de provisión de agua potable. "Nosotros producimos y distribuimos agua potable, pero decidimos avanzar un poco más, porque estamos hablando de un recurso vital, esencial, sobre todo en una provincia desértica como San Juan", señaló.
La propuesta se apoya fuerte en la educación y en el trabajo conjunto con el Ministerio de Educación. Para eso, se elaboraron dos libros de cuentos destinados a chicos de entre 4 y 13 años, con escenas cotidianas sobre el derroche y consejos simples para corregir esos hábitos. "Decidimos empezar por los niños porque ellos aprenden y también enseñan. Muchas veces son quienes corrigen a los adultos", remarcó Olivera. Los textos fueron escritos por el autor sanjuanino Alberto Pez e ilustrados por Roberto Cubillas, y forman parte del programa "Comprendo y Aprendo", lo que permite llevarlos directo al aula.
Hasta ahora, la iniciativa ya alcanzó a unas 320 escuelas de la provincia y repartió cerca de 55.000 ejemplares. La intención es seguir ampliando la cobertura para llegar a la mayor cantidad posible de cursos y meter de lleno esta discusión en la rutina escolar. El dato que más preocupa es el nivel de consumo: mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda 200 litros por persona por día, en Argentina el promedio va de 350 a 550 litros. En San Juan, la cifra trepa a 700 litros diarios por persona y en algunos departamentos, durante el verano, puede llegar a 1.000 litros.
"Es un cambio necesario. Venimos de una crisis hídrica de más de 10 años y tenemos uno de los consumos más altos", advirtió el coordinador. Desde el programa insisten en que la apuesta no es solamente generar conciencia en el momento, sino instalar hábitos que duren en el tiempo. La idea es que los chicos incorporen el mensaje, lo lleven a sus casas y lo sostengan con los años. En una provincia donde el agua vale oro, el objetivo está claro: educar hoy para no pagar mañana las consecuencias.