Noche de joda se transformó en papelón: contrataron a una trabajadora sexual y no tenían un mango
Tres pibes se la jugaron por una hora de placer pero se les pinchó el globo: no tenían un peso para pagar. La bronca de la mujer terminó con la policía y los viejos metidos en el quilombo.
Lo que arrancó como una salida para relajarse se volvió un bochorno de aquellos en el barrio Ejército Argentino, en Santiago del Estero. Tres muchachos contrataron a una trabajadora sexual del barrio Reconquista, armando un encuentro privado que parecía de película. Pero al final, les faltó la plata justa, y la situación se pasó de rosca.
Pasada la medianoche, un joven de unos 30 años recibió en su casa a la dama. El plan pintaba sin problemas, hasta que él sumó a dos compinches a la juntada. Al principio, la mujer negó la invitación, pero ante la insistencia y un billete más jugoso, aceptó estirar la noche para todos.
El drama empezó después: besos, riña y la confesión que hizo explotar la olla. Los tres admitieron no tener ni un peso para abonar el servicio. La señora no se quedó callada, largó puteadas y se plantó no queriendo irse sin su pago.
Un vecino, al escuchar el escándalo, no dudó y llamó a la policía. Al llegar, los uniformados encontraron a los padres del anfitrión, dos abuelos de más de 80 años, abriendo la puerta y quedando en el medio de una escena para el infarto.
Mientras la mujer seguía de mal humor y los policías buscaban calmar las aguas, los viejos se metieron en una pieza y juntaron sus ahorros. Entre tanteos, alcanzaron a reunir $20.000 y se los entregaron para terminar con el lío que perjudicaba a toda la familia.
Con la plata en mano, la trabajadora sexual se retiró acompañada por los agentes, dejando atrás una noche que había empezado con expectativas pero terminó en un embrollo inolvidable para todos los que estuvieron en la casa.