Filtraciones comprometen a BHP por el freno a proyectos de energías limpias
Papeles internos de la compañía muestran que varias inversiones para bajar emisiones quedaron en espera, mientras la firma seguía exhibiendo su compromiso climático en público.
Una filtración de documentos internos volvió a meter a BHP en el centro de la escena. Esta vez, la lupa cayó sobre supuestas decisiones para frenar iniciativas clave destinadas a bajar emisiones en Pilbara, en Australia Occidental. La información fue difundida por medios australianos, que accedieron a cientos de archivos corporativos y encendieron la polémica en una de las zonas mineras más importantes del planeta.
Según esos papeles, la empresa había evaluado avanzar con obras para sumar energías limpias y sistemas de electrificación en sus operaciones. Pero varios de esos planes terminaron en pausa o sin fecha concreta de arranque. Entre los proyectos demorados aparece uno de unos 400 millones de dólares para instalar energía solar y almacenamiento con baterías en la mina Jimblebar. Aunque había recibido luz verde interna, después quedó frenado por decisiones financieras ligadas al manejo de los recursos de la compañía.
Los documentos también mencionan un programa mucho más ambicioso, estimado en cerca de 1.300 millones de dólares, pensado para desarrollar infraestructura solar, eólica y sistemas energéticos que abastezcan futuros equipos eléctricos, como camiones y trenes usados en la actividad extractiva. Sin embargo, los registros indican que no habría inversiones de peso para ese esquema antes de la próxima década. En paralelo, la firma avanzó con la compra de decenas de camiones diésel para una de sus operaciones en Pilbara, una movida que, según los propios informes, estiraría por varios años más el uso de combustibles fósiles.
La filtración también dejó expuesta la tensión entre el discurso público de sostenibilidad y lo que realmente se decide puertas adentro. Mientras BHP sigue sosteniendo su meta de llegar a emisiones netas cero en 2050, los papeles internos muestran advertencias sobre el costo reputacional de una transición energética más lenta de lo previsto. Incluso, uno de los memorandos remarcaba que acelerar la descarbonización era clave para no perder competitividad ni respaldo social en Australia. El caso generó ruido en el sector, sobre todo porque otras mineras que trabajan en la misma región siguen empujando proyectos de electrificación y renovables a paso firme.