El intento de chanchullito que salió mal en plena mañana en Rawson
Un pibe quiso hacerse del dueño con una excusa rebuscada para llevarse una manguera, pero la trola no le cerró. Ahora tiene que hacer trabajo comunitario y pagar una reparación económica.
Era temprano en la mañana del 11 de enero de 2026 cuando en Rawson se armó un tremendo lío por un intento de hurto que terminó en un papelón judicial para el joven protagonista. A eso de las 7.40, un muchacho fue cazado intentando llevarse una manguera de unas 20 metros junto con un "sapito" desde el frente de una casa.
El tal Alan Sebastián Flores Olmos había metido la mano entre las rejas que separan el jardín de la vereda en Aman Rawson 645 y había sacado el tubo, pisando el acelerador hasta que se topó con un patrullero justo cuando caminaba para alejarse.
Al notar a la Policía, este pibe quiso zafar con una excusa que fue más falsa que moneda de tres pesos: aseguró que el dueño le había dado permiso para usar la manguera y regar el frente de la casa. Pero la historia se le cayó a pedazos cuando hablaron con el propietario, quien contó que ni lo conocía, no había levantado ni un dedo aún y que jamás lo autorizó a tocar nada.
Además, el dueño aclaró que la manguera era de su pertenencia y que el frente está bien protegido con rejas de dos metros y una puerta con llave, haciendo imposible cualquier movimiento clandestino sin levantar sospechas.
La Policía no se quedó de brazos cruzados y detuvo al joven al toque, dando aviso al 105. La causa, bajo investigación de la fiscal Virginia Branca, llevó a que Alan quede sometido a una suspensión de juicio a prueba por un año.
Como parte del castigo, deberá cumplir 60 horas de trabajo comunitario durante seis meses y abonar una reparación simbólica de $20.000 a la FUNDAMÉ, con vencimiento el 13 de febrero de 2026. También se le impusieron medidas rigurosas: no acercarse al domicilio, evitar cualquier contacto y abstenerse de molestar o perturbar al dueño de casa.
Así, un intento mínimo pero torpe de robar terminó en un entuerto judicial bien grosso, mostrando que a veces la inocencia no es suficiente para zafar de la justicia.