Argentina tiene el cobre de mejor calidad, pero las vías para sacarlo parecen un sueño lejano
Mientras Chile se lleva la torta gigante con sus exportaciones, Argentina se queda con un tesoro bajo la montaña que no puede aprovechar por falta de caminos, electricidad y puertos.
En el corazón de la Cordillera de los Andes, a más de 4.000 metros de altura, parece haber un tesoro escondido que Argentina no logra sacar a la luz. Tenemos minas con una calidad de cobre superior a la chilena, pero una infraestructura paupérrima: sin rutas, sin tendidos eléctricos y sin puertos adecuados. Así, bajo la montaña yacían en 2025 más de 63 millones de toneladas de reservas provocando que el país exporte diez veces menos que su vecino trasandino.
Según la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), hay ocho proyectos apalancados por inversiones millonarias que superan los 22.000 millones de dólares y podrían generar exportaciones anuales por 11.000 millones de dólares. Sin embargo, la falta de caminos transitables y redes eléctricas de alta tensión juega en contra y frena un boom que parece estar condenado a esperar.
El caso de proyectos como Josemaría ilustra esa paradoja: para explotar el mineral, hay que desembolsar una suma enorme sólo para construir una línea eléctrica de 550 kilovoltios y abrir una ruta de más de 200 kilómetros en plena altura y montaña inhóspita. "La limitación principal no son las minas ni los operadores, sino la escasez de infraestructura y logística", definió certeramente Roberto Cacciola, presidente de CAEM.
Mientras tanto, Chile se queda con el 25% de la producción mundial y las exportaciones mineras alcanzan casi 57.000 millones de dólares al año. Argentina apenas supera el 1% y sus ventas al exterior rondan los 5.400 millones. ¿El problema? No es el mineral, sino la superficie, más precisamente, la falta de caminos, tendidos y planes hídricos que harían despegar esta gigantesca oportunidad.
El gobernador mendocino Alfredo Cornejo reconoció el azul del cielo sanjuanino y sentenció: "Los caminos no se hacen solos ni con inversión privada únicamente", mostrando lo difícil que es avanzar cuando se necesitan obras que trascienden proyectos individuales para beneficiar a toda la región.
Por otro lado, no faltan propuestas. Avanzar en un esquema de integración logística con Chile, aprovechando su infraestructura portuaria y redes eléctricas, asoma como la salida más rápida y eficaz. Ya hay antecedentes: la primera exportación de litio argentino vía el puerto chileno de Angamos aceleró tiempos y revivió esperanzas.
En un combo político sorpresivo, el vínculo entre José Antonio Kast y Javier Milei y la colaboración entre empresas y gobiernos podrían ser la receta para destrabar años de espera. Kast expresó: "Argentina está con un proceso muy rápido de encontrar distintos tipos de minerales y eso va a tener que tener una salida y esperamos que esa salida sea por Chile".
De la mano de esta integración binacional, quizás pronto veamos a la Argentina sacando al sol esos valiosos 63 millones de toneladas de cobre que hoy parecen olvidadas. El país tiene la calidad, tiene el potencial, pero lo que le falta son esos fierros, las rutas y los cables para convertir el mineral en progreso real para todos.