La luz que nunca se apaga: la tradición navideña de Oscar en Chacras de Cuyo
Cada 8 de diciembre, a pesar de las dificultades, Oscar Guardia convierte su casa en un espectáculo de luces que ilumina su barrio y renueva la esperanza familiar en la Navidad y en su cumpleaños.
Oscar Guardia no tiene una fortuna guardada bajo el colchón, pero sí una promesa que ilumina su vida desde hace más de dos décadas. Cada 8 de diciembre, día en que además sopla sus velitas, el tapicero sanjuanino prende las luces de su casa en el barrio Chacras de Cuyo, un ritual que transformó en una verdadera tradición para su familia y vecinos.
Este 2025 no fue ningún regalo para Oscar, pero ni eso logró apagar la chispa que prende con sus luces navideñas. Mientras se las arregla en el taller preparando todo para la semana que viene, recuerda con emoción el origen de esta costumbre que él mismo define como "una locura linda". Entre tarea y tarea, cuenta cómo en una Navidad que pasó con su familia en el Fiat 600, se toparon con una casa decorada con tanto brillo en la calle Tucumán, pasando Benavídez, que no pudieron evitar detenerse a admirar. Esa imagen permaneció en su memoria y ahí surgió la promesa: "el día que tenga casa propia, voy a decorarla para que la gente sienta el espíritu navideño como lo sentimos nosotros".
Un nudo en la garganta y ojos vidriosos acompañan su relato, recordando a seres queridos que ya partieron. Hoy, hace 14 años que vive en la manzana C, casa 22, y la promesa se convirtió en realidad y en un compromiso que año tras año crece y cautiva a toda la calle. De unas pocas luces a un despliegue que el año pasado juntó a toda la cuadra para un conteo oficial del encendido. "Este año dudé si hacerlo, pero los pibes y los nietos me insistieron: "Papá, no podés cortar con la tradición"", confiesa.
Además, su hijo Charly le puso ese toque artístico con su banda que ya está afinando para la gran noche. El lunes, desde las 21.30, prometen fuegos artificiales, lluvia de papelitos y pantalla gigante para que la fiesta sea para todos, vecinos y curiosos que quieran sumarse.
Mientras ajusta los últimos detalles, Oscar, su esposa Andrea y sus hijos Charly, Fernando, Lucas, Mayra y Gonzalo preparan una noche inolvidable. Porque para ellos, más que luces, cada 8 de diciembre renace la esperanza, en el barrio, en la familia y en la Navidad misma.