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Golpe al bolsillo

Se viene el tarifazo : el impuesto a los combustibles prepárate para pegarle fuerte en 2026

El Gobierno planea una suba del 72% en la recaudación del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono en 2026, tras años de aumentos tímidos. Esto podría complicar el precio de la nafta y el bolsillo de los argentinos.

Se viene el tarifazo travestido: el impuesto a los combustibles prepárate para pegarle fuerte en 2026

La presión fiscal que espera el Presupuesto 2026 tiene como principal protagonista a un impuesto que te afecta cada vez que cargas nafta en el surtidor: el de los combustibles. Después de manejar subas moderadas y casi invisibles los últimos años, el Gobierno ahora apunta a meter un aumento que podría ser tremendo.

Según datos oficiales y análisis de consultoras como Economía y Energía, la recaudación total crecería un 20,8% en términos nominales respecto a 2025, pero dentro de ese paquete, lo que más destacaría es el impulso del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (CO₂), que se dispararía un 72%. Nada menor.

Para que te des una idea, la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) ya señaló a ese impuesto, junto con Ganancias y Comercio Exterior, como los motores que harán subir la presión tributaria el año que viene. Mientras que este año se espera juntar unos $4,4 billones por este impuesto, para 2026 la cifra treparía a la friolera de $7,6 billones, es decir, un salto del 0,23% del PBI.

El Decreto N° 501/2018 obliga a actualizar el impuesto trimestralmente según la inflación, pero desde que arrancó el equipo de Javier Milei los aumentos fueron a cuentagotas, justo para no desatar una escalada salvaje en los precios de la nafta. Recordemos que en 2023 hubo un congelamiento drástico del precio y cualquier aumento abrupto hubiera sido un golpe duro para el bolsillo.

Claro que esta estrategia de no subir del todo el impuesto le costó al Estado una pérdida mensual estimada en unos u$s 200 millones. Eso sí, ayudó a contener la suba de los combustibles y la inflación por un tiempo, un alivio para los consumidores que la verdad no sobra.

La política de aumentos suaves continuó también en 2025, bajo la gestión del Ministerio de Economía con Luis Caputo al frente, emulando lo hecho con otras tarifas como gas y luz. Pero la expectativa ahora está puesta en que tras las elecciones las subas sean más notorias.

De hecho, el primer incremento oficial publicado en el Boletín Oficial es apenas un mísero 1%. El Gobierno justifica que así continúa «estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible», pero todos saben que la verdadera incógnita está en cuándo van a poner al impuesto en línea con la inflación acumulada.

Los expertos creen que el nombre del juego para la actualización será 2026, sobre todo si el precio internacional del petróleo baja. Actualmente está cerca de USD 65 por barril, pero las proyecciones lo colocan bajo los USD 60 para el próximo año, lo que abriría un margen para subir el impuesto sin que el golpe se sienta tan fuerte en los surtidores.

Si esta baja se confirma y la inflación sigue aflojando, desde el Ministerio de Economía podrían aprovechar esa ventana para recuperar la recaudación caída y apuntalar el superávit fiscal, uno de los objetivos más importantes del equipo económico para el año que viene.

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