Cierre de grados en las escuelas porteñas: ¿Menos pibes o menos vacantes? Familias y docentes en pie de guerra
En medio de una baja en la natalidad, el Ministerio de Educación de CABA decide achicar las aulas. Pero, ¿qué pasa con los miles de chicos que se quedan sin lugar en la escuela pública?
Para que se entienda bien, una sección es cada curso que tiene un grado. Si hay un 1º A y un 1º B, son dos secciones. Aunque la decisión oficial se hará pública el 7 de noviembre, varias escuelas ya recibieron el aviso. En Villa Crespo, la Escuela "Francisco de Vitoria" perdería cuatro secciones para 2026, una verdadera patada al tablero. Desde la cooperadora, Eliana Kuriss Dick, madre de dos alumnas, asegura que esto complicaría el seguimiento de chicos con necesidades especiales, que necesitan aulas con menos alumnos.
El Ministerio se defiende con cifras: la natalidad bajó y, por ende, hay menos chicos en las escuelas. Desde 2020, la matrícula de primer grado se achicó un 25%, pasando de 41.117 a 30.686 alumnos. Afirman que "aulas con muy baja matrícula no favorecen el aprendizaje". Sin embargo, docentes como Carolina de Caballito, que logró evitar el cierre en su escuela con un abrazo comunitario, insisten en que pasar de 15 a 25 chicos por aula, sobre todo en primer grado, es un retroceso en la calidad educativa y en la atención personalizada que muchos pibes necesitan.
Pero acá se pone picante la cosa: mientras el gobierno porteño habla de baja natalidad, hace casi una década que no informa cuántos chicos se quedan sin vacante en la escuela pública. La organización "Vacantes para Todxs" denuncia que en 2017 eran 17.000 los pibes sin lugar y que desde entonces, el Ministerio no se guardó nada y dejó de dar esos datos. Sospechan que es una estrategia para desalentar la inscripción en el sistema estatal.
El colmo de esta situación es lo que pasa con la escuela primaria "Fray Justo Santa María de Oro" en La Paternal. No es que cierren grados, ¡cierran la escuela! La mudan a la fuerza para que el edificio lo ocupe la secundaria "Argentinos Juniors", que a su vez se va de la cancha del Bicho porque el club quiere ampliar su estadio. Una movida que dejó a toda la comunidad educativa con un nudo en la garganta.
Frente a este panorama, las familias, docentes y hasta los alumnos más grandes se pusieron las pilas y salieron a la calle. Semaforazos, banderazos y abrazos a las escuelas se repiten en distintos barrios, buscando visibilizar un problema que va más allá de los números fríos. Los chicos, sobre todo los más chicos, se angustian y preguntan si los van a cambiar de escuela o si sus maestras se van. Mientras el Ministerio promete que no habrá consecuencias negativas, la comunidad educativa siente que el quilombo recién empieza y que el derecho a la educación pública de calidad está en juego.