Se recalienta la guerra comercial entre Estados Unidos y China: ¿Se viene un quilombo aún mayor?
Las dos potencias más grandes del mundo volvieron a cruzarse con aranceles y restricciones en sectores clave, generando incertidumbre y poniendo en jaque una posible reunión cumbre.
Parece que la tregua duró poco. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, esas dos bestias de la economía mundial, se puso picante de nuevo. En los últimos días, se armó un ida y vuelta de medidas que abarcan desde lo que llega por barco hasta los materiales más raros y la tecnología de punta. Esto tiene a todo el mundo con los pelos de punta, preguntándose qué va a pasar con los mercados y si se viene un quilombo todavía más grande.Una de las primeras chispas fue con los puertos. Estados Unidos le puso un recargo de 50 dólares por tonelada a los buques chinos, que va a ir subiendo con los años. China, ni lerda ni perezosa, respondió con tarifas similares para los barcos gringos. Los yankis acusan a los chinos de jugar sucio en el transporte marítimo, y desde Pekín dicen que su respuesta es "simétrica y necesaria". El resultado: las empresas navieras que cotizan en la bolsa de Nueva York ya vieron cómo sus acciones caían entre un 4% y un 7%.Pero la cosa no quedó ahí. La semana pasada, China, que es la que tiene la sartén por el mango con las "tierras raras" (esos metales clave para hacer desde autos eléctricos hasta pantallas táctiles), decidió meterle un freno a sus exportaciones. Dicen que es por "seguridad nacional". Con este movimiento, Pekín, que produce más del 70% de estos materiales a nivel global, exige licencias especiales para todo lo que contenga más de un 0,1% de origen chino. Es una forma de controlar un sector que es estratégico para ellos.Mientras tanto, en Estados Unidos también le metieron mano a la madera. Ahora, la madera aserrada y blanda importada tiene un arancel del 10%, y los muebles y gabinetes de cocina, un 25%, con aumentos programados. China, que es un gran proveedor de estas cosas, es uno de los afectados. Y en la guerra tecnológica, Washington sigue limitando la venta de chips avanzados a empresas chinas, también por "seguridad". ¿La respuesta de China? Una investigación antimonopolio contra Qualcomm y un llamado a sus empresas a depender menos de los procesadores estadounidenses.Y para echarle más leña al fuego, el expresidente Donald Trump, que siempre se guarda alguna, amenazó con poner un arancel del 100% a todos los productos chinos si no dan marcha atrás con estas últimas medidas antes de noviembre. Esto complica y mucho un posible encuentro entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, que se había hablado para la cumbre de la APEC en Corea del Sur. Después de lo de las tierras raras, Trump ya dijo que no ve motivos para juntarse.Recordemos que en agosto habían estirado una tregua de 90 días, donde Estados Unidos había bajado aranceles del 145% al 30%, y China del 125% al 10%. Pero ahora, con tanta tensión, nadie sabe si esa tregua se va a extender en noviembre o si la cosa se va a poner peor. La hostilidad es alta y el futuro de las negociaciones está en el aire.