La increíble historia de Juancho: 15 años sin oír y la vida le dio una segunda oportunidad
Un simple zumbido le robó la audición por quince años a Juancho Butler cuando era adolescente. Hoy, gracias a un implante, volvió a escuchar y a vivir la vida a pleno.
Imaginate ir a una fiesta de 15, volver a casa y que un pitido te cambie la vida para siempre. Eso le pasó a Juancho Butler, un pibe de Azul que, de un día para el otro, dejó de escuchar. Tenía apenas quince años, la edad de la joda y los amigos, cuando ese zumbido se instaló y no se fue más. Su mamá, hasta el día de hoy, no puede escuchar "Loco tu forma de ser" de Los Auténticos Decadentes, porque le recuerda ese momento tremendo.Fueron quince años de silencio total. En la escuela, algunos profes no le creían y decían que "se hacía el sordo". Juancho tuvo que aprender a leer los labios, a arreglárselas como podía. Cuando se mudó a Capital, encontró cierto anonimato, no era "el sordo" para todos. Pero la vida cotidiana era un quilombo: para hablar por teléfono, dependía de los locutorios y de un encargado que se volvió su "lazarillo" personal, llamando a su novia y a sus amigos. ¡Mansa anécdota se armó con ese pibe!Con los años, escuchó hablar de los implantes cocleares, algo que le parecía inalcanzable por el costo. Pero la esperanza es lo último que se pierde. En 2008, a los 30, se hizo la primera operación. Un médico le dijo: "Vos estás en el Titanic, con el agua hasta acá. Si te operás, el agua te va a bajar hasta el pecho y vas a poder respirar". La cirugía fue zarpada, te abren la cabeza, te rapan. Pero Juancho tenía una "voracidad por escuchar" que lo impulsó.La rehabilitación fue intensa. Tuvo que desaprender a leer los labios y volver a reconocer los sonidos más básicos. Su obsesión era una: poder pedir una pizza por teléfono. Y lo logró. Un día, llamó a un amigo y, entre repeticiones y risas, se dio cuenta de que estaba entendiendo todo. ¡Un golazo! Después, se puso las pilas y recuperó el tiempo perdido con YouTube, viendo y escuchando todo lo que se había perdido.Años después, un implante se le rompió y volvió al silencio por tres meses, algo "terrible". Eso lo llevó a colocarse el segundo en 2017. Hoy, cuando escucha un podcast o una meditación manejando, todavía le parece una locura. Pensaba que el silencio iba a ser su destino, una prueba del "Barba" para forjar su carácter.Los médicos, como el Dr. Federico Di Lella del Hospital Italiano, explican que la audición es compleja, con poquitas células que transforman el sonido. Cuando fallan, los audífonos ayudan, pero si no alcanzan, el implante es la solución. No es magia, el cerebro tiene que reaprender un "nuevo lenguaje".La historia de Juancho es un ejemplo de resiliencia, de cómo se puede salir adelante cuando la vida te da un golpe duro. De un pibe que, a pesar de todo, nunca bajó los brazos y hoy celebra cada sonido como el tesoro que es.