Riestra hizo historia en el Monumental y ahora va por la Copa: ¿el Malevo se anima a la Sudamericana o Libertadores?
El club de barrio que le ganó a River y San Lorenzo con sueldos humildes y una disciplina de hierro. De la Primera D a la élite, una historia que emociona.
El Malevo dio el batacazo en el Monumental, le ganó 2-1 a River y puso en boca de todos la historia de un club de barrio que se la banca con disciplina y una identidad colectiva bien marcada. Para que se den una idea, los pibes que metieron los goles, Antony Alonso y Pedro Ramírez, ganan unos 4.500 y 3.700 dólares, respectivamente. Una diferencia abismal con los sueldos millonarios de otros, que hace más grande todavía la hazaña de este equipo de Nueva Pompeya. Este club humilde volvió a estar en boca de todos, no solo por ganarle al Millonario a solo 21 meses de haber subido a Primera, sino por su camino único y los valores que lo llevaron a ser puntero del Grupo B del Clausura.El ascenso de Riestra a Primera en 2024 fue algo histórico para un club que se la pasó décadas en el ascenso, ¡diez años en la vieja Primera D!, y que forjó su identidad bien al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Nació un 22 de febrero de 1931, de la mano de unos pibes de Nueva Pompeya. El nombre viene de la calle donde estaba la lechería que paraban los fundadores. Durante años, fue un espacio de pertenencia para la comunidad, combinando el deporte con actividades sociales y culturales, aunque también sufrió momentos difíciles, como la expropiación de su estadio por la dictadura militar en 1981.Pero el gran salto llegó en 2012, cuando un nuevo sponsor permitió profesionalizar todo y, ¡atención!, hasta tuvieron la asesoría de Diego Maradona, lo que les dio una visibilidad mundial. Hablamos de Speed, la bebida energética de Víctor Stinfale, abogado y ex representante del Diez, que fue clave para traerlo al club. "Para nosotros, para los jugadores, para los hinchas, fue como conocer a Dios. Es lo más grande que tuvo el fútbol argentino y mundial", contó Fernando Salorio, presidente del club, a EFE. Y Salorio, que lleva el escudo tatuado en la piel, agregó: "Para ser hincha de Riestra tenés que estar medio demente, porque si no, sos de San Lorenzo. Pero es una identificación con nuestro barrio, con la herencia de nuestros viejos y abuelos".A partir de ahí, el club no paró. En 2013, fue campeón de la Primera D y empezó un ascenso vertiginoso: en 2014 subió a Primera C y luego a Primera B. En 2017, tras una final polémica con Comunicaciones, llegó a la Primera B Nacional. Aunque una quita de puntos lo hizo bajar, en 2019 volvió a ascender a la B Nacional y, finalmente, en 2023, logró el tan ansiado ascenso a la Primera División. En su debut en la máxima categoría, ya le ganó a San Lorenzo y, el último golazo, a River.La clave de Riestra es la disciplina y el esfuerzo de todos. "Es una ideología del club que aplicamos hace más de diez años, desde la D hasta ahora. Se inculca desde chiquitos", explicó Salorio. ¿Un ejemplo? Los jugadores limpian sus propios vestuarios, un detalle que refuerza la unión del equipo. "Eso es lo más importante", remarcó. En las pretemporadas, mientras en Pinamar la gente estaba de fiesta, ellos entrenaban de madrugada en la playa. Una locura, pero que les dio resultados.Con su estadio Guillermo Laza en Villa Soldati, Riestra no solo se dedica al fútbol profesional, sino que también fomenta categorías juveniles, futsal, ajedrez, boxeo y otras disciplinas. Tras cumplir su máximo anhelo, el Malevo va por más y está escribiendo páginas doradas. El triunfo histórico en la cancha de River lo dejó como puntero de la Zona B, con chances concretas de pelear por la Copa Sudamericana o, por qué no, el Repechaje a la Copa Libertadores. Después del partido en el Monumental, la imagen del DT Gustavo Benítez llorando de emoción en el pasillo se hizo viral. Quedó picando la idea de que para Riestra, soñar no cuesta nada y no hay imposibles.