Se complica el invierno: el gas entra en zona de riesgo y asoman subas en las tarifas
La suba internacional del GNL y el nuevo esquema de importación tensan el abastecimiento y anticipan un impacto directo en las boletas.
La estrategia energética del gobierno de Javier Milei arrancó a transitar su primer gran escollo en un contexto internacional que viene bravo. El cambio en el esquema de importación de Gas Natural Licuado, que dejó de estar en manos de la estatal ENARSA para pasar a operadores privados, ahora quedó expuesto a un mercado global sacudido por la escalada del conflicto en Medio Oriente.
El plan oficial se había armado con otro panorama: precios más previsibles y rutas de abastecimiento sin tantas sobresaltos. Pero el cierre de pasos estratégicos, como el Estrecho de Ormuz, movió el tablero de golpe y disparó el valor del gas. En ese escenario, crece la incertidumbre entre las empresas que deberán asegurar el suministro durante los meses de mayor consumo, cuando el frío aprieta de verdad.
La dependencia de la Argentina respecto de las importaciones sigue firme, más allá del desarrollo de Vaca Muerta. La falta de infraestructura de transporte obliga a recurrir a buques regasificadores para cubrir la demanda. Para este invierno, se estima la necesidad de poco más de veinte barcos de GNL, una cifra que deja en claro el desfasaje entre la producción local y los centros de consumo.
El cronograma oficial ya tiene fechas marcadas. A comienzos de abril se recibirán las ofertas de las empresas interesadas y, semanas después, se adjudicará la operación. La particularidad del esquema es que el privado deberá asumir el costo internacional del gas y luego trasladarlo al mercado interno, un movimiento que mete presión directa sobre los precios finales.
El impacto económico ya tiene una primera estimación: el incremento del costo del gas rondaría los quinientos millones de dólares. Si bien ese monto podría compensarse a nivel macroeconómico con mayores ingresos por exportaciones de petróleo, para los usuarios el efecto no será liviano. Hogares e industrias se preparan para facturas más altas en gas y electricidad.
En paralelo, el Gobierno avanzó con cambios regulatorios para facilitar ese traslado de costos. La modificación de los períodos estacionales permitirá que el precio invernal del gas se aplique de lleno en las boletas de este año, con un esquema que irá desde mayo hasta fines de septiembre. Así, el invierno no solo aparece como una prueba energética, sino también como un examen duro para el bolsillo de la gente.