Denuncian que a militares les pagan como profesores sin pisar un aula
La Junta Interna de ATE en la Facultad del Ejército destapó un escándalo de presuntos sobresueldos. Preparan una denuncia bomba ante la Procuración para que se investigue a fondo este festín con plata del Estado.
¡Una verdadera vergüenza se está cocinando en las entrañas del Ejército Argentino! Los muchachos de la Junta Interna de ATE, que laburan en la mismísima Facultad del Ejército, se encontraron con una lista de irregularidades que dan bronca y caliente. Parece que algunos uniformados se la llevan en pala, cobrando como si fueran profesores de primera línea, pero la realidad es que ni siquiera se acercan a un aula. Estamos hablando de un choreo sistemático, de esos que te hacen hervir la sangre, y que ahora saldrá a la luz con una presentación formal ante la Procuración de Investigaciones Administrativas, que está en manos de Sergio Rodríguez.
Imaginate la escena, querido lector: un pobre cabo, que en teoría es chofer, ¡aparece con 43 horas cátedra como si fuera un catedrático en el Instituto Sargento Cabral! Y no es un caso aislado, ¡para nada! El mismísimo director de Educación del Ejército, que tiene a cargo a siete mil personas, también se anota como profesor militar con las mismas 43 horas. ¿Esto es joda o qué? La Junta Interna de ATE tiene en su poder toda la documentación que prueba esta barbaridad y la va a presentar para que se investigue a fondo este despilfarro de fondos públicos.
En diálogo exclusivo con DEL SUR DIARIO, los muchachos del sindicato no se guardaron nada. Señalaron que mientras miles de docentes civiles luchan por salarios dignos y el reconocimiento de su trabajo en las aulas, hay militares que no son de planta que se embolsan plata por supuestas "horas profesor" que jamás dictan. Para el gremio, esto es un claro ejemplo de un sistema de privilegios y sobresueldos que se paga con la plata de todos nosotros, y lo peor, ¡a espaldas de la comunidad educativa!
El mecanismo que detectaron es tan burdo como indignante. Cada vez que queda una materia vacante, aprovechan la demora en cubrirla para meter a un militar como "no permanente". Y de un día para el otro, ¡zas!, aparecen nombramientos por doquier. Al revisar el sistema, se toparon con que unos 460 cuadros, desde el director hasta el último cabo, están anotados como profesores militares, y casualmente, todos con 43 horas cátedra. ¡
La denuncia detalla que hay personal de distintas jerarquías que figuran dando clases, pero la verdad es que "nunca pisaron un aula". Y para colmo, ¡les computan antigüedad docente! Si después se retiran y quieren laburar como maestros en cualquier lado, esa antigüedad les sirve. Un doble perjuicio para el Estado, un verdadero descaro que no puede quedar impune.