De las fábricas a los servicios: el mapa del laburo en Argentina que cambió de punta a punta, ¿y ahora qué?
Argentina se transformó: de una economía industrial a una de servicios, pero con desafíos que nos dejan pensando. ¿Qué se labura en cada provincia y hacia dónde vamos?
Mientras otras naciones lograron mantener sus fábricas a flote y desarrollar servicios de alta gama, nosotros, como señala el experto Sebastián Etchemendy, nos quedamos con una dualidad: muchos servicios básicos y poco valor agregado, y los de alta complejidad concentrados en pocos lugares. Comparado con países como Australia, que tiene una base de recursos primarios similar pero servicios más sofisticados, o Estonia, un hub digital, Argentina se enfrenta a la difícil tarea de encontrar su propio rumbo.
Si miramos más cerca, en América Latina, Brasil y México tienen una base industrial más fuerte, con sectores que compiten a nivel mundial. Chile, por su parte, aunque también depende de los servicios, logró orientar su economía con un anclaje claro en la minería. Acá, en Argentina, esa columna vertebral todavía está en discusión. ¿Serán el petróleo y la minería, los servicios tecnológicos o el campo los que nos den ese empuje?
Pero para entender de verdad cómo se mueve el laburo, hay que mirar provincia por provincia. El comercio minorista es el rey en la mayoría, generando casi uno de cada cuatro empleos. En otras regiones, la construcción pisa fuerte, como en Salta o Catamarca. La Patagonia vive del petróleo y el gas, y en provincias como Tucumán, el campo sigue siendo el principal motor. Solo Tierra del Fuego se destaca con la producción de electrónicos.
Este panorama nos deja varias preguntas picando: ¿cómo hacemos para que los jóvenes accedan a laburos con más valor agregado si las oportunidades están tan concentradas? ¿De qué manera podemos generar un puente hacia sectores más dinámicos, ligados a la tecnología o la industria, cuando nuestro mercado laboral está tan polarizado? La historia económica nos dice que la energía barata puede impulsar la industria, y ahí Vaca Muerta, el litio y el cobre podrían jugar un papel clave.
Este camino sinuoso será una oportunidad si se encaran políticas públicas serias, inversiones y una verdadera transformación productiva. Revertir esta situación exige un esfuerzo mancomunado de todos los sectores, porque el potencial de Argentina es zarpado y está a la vista. Otros países ya definieron su norte; nosotros tenemos el gran desafío de encontrar una brújula que nos sirva más allá de quién esté en el gobierno, porque de eso dependerá el futuro de nuestro laburo y el perfil del país en las próximas décadas.