Destapan los archivos secretos de Leni Riefenstahl, la cineasta que fascinó a Hitler y manipuló al mundo
Un nuevo documental revisa archivos inéditos para desenterrar la verdad sobre Leni Riefenstahl, la cineasta de Hitler, y su oscura conexión con el nazismo.
Cuando la periodista Sandra Maischberger se enteró de este hallazgo, se puso las pilas y llegó a un acuerdo: ella organizaba todo a cambio de usarlo para un documental. Riefenstahl siempre negó saber de las atrocidades nazis, pero Maischberger, que la había entrevistado en 2002, confesó: "No logré nada porque, obviamente, mentía". Este nuevo proyecto era otra oportunidad para sacar la verdad a la luz.
El documental "Riefenstahl" bucea en esos artefactos poco vistos para entender por qué esta mujer se alineó con los nazis y por qué siguió negando su conocimiento del Holocausto. ¿Alguna vez sintió remordimiento o se convenció de sus propias mentiras? Esas son las preguntas que intentan responder.
Lo más zarpado fue una entrevista de 1976. Riefenstahl se cruzó con una activista antinazi que le dijo que nadie podía alegar ignorancia. La cineasta, sin inmutarse, soltó: "Nadie lo habría rechazado. En ese entonces, el mundo entero estaba fascinado por Hitler". ¿Y qué hizo el público? ¡La aplaudió! Como si nada, treinta años después de Núremberg.
Momentos así inspiraron al director Andres Veiel a sumarse al proyecto. Para él, no bastaba con decir "ella miente", sino que Riefenstahl era un "prototipo del fascismo". Con su formación en psicología y visión política, Veiel era el indicado para transformar esas 700 cajas en una obra propia.
El documental no se guardó nada. Encontraron pruebas de que ella ya era fascista antes de conocer a Hitler. Una entrevista de 1934, que ella había ocultado, la mostraba declarando que se había "convertido en una nacionalsocialista entusiasta" tras leer una página de "Mein Kampf". Pero lo más oscuro es su implicación en la muerte de judíos: durante la invasión a Polonia, ordenó "retirar" a unos judíos que trabajaban cerca de una filmación. Una carta posterior sugiere que los soldados entendieron eso como una orden para fusilarlos. Quedó picando la duda, ¿no?
Veiel insiste en que, a pesar de todo, hay que ver las películas de Riefenstahl, pero con fines educativos. Sus técnicas, como esos planos bajos que se ven hoy en los desfiles de Putin, siguen siendo herramientas de manipulación. "Debemos aprender cómo funciona la manipulación", afirmó.
Para Veiel, la ideología de Riefenstahl "es casi una profecía de lo que estamos viviendo hoy en muchos países". El documental no solo habla del pasado, sino que es "una advertencia desde el futuro". Una historia que nos hace pensar mucho en lo que pasa acá y en el mundo.