¡Golazo para el campo! El Gobierno bajó las retenciones, pero los ruralistas ya piden que la medida sea permanente
Tras el encuentro con el Gobierno, los referentes del agro celebraron la quita temporal de retenciones, pero no se guardaron nada y exigieron que sea para siempre. ¿Quién gana con esta movida?
Buenas noticias para el sector agropecuario, o al menos eso parece. Después de una reunión clave con el Gobierno, los representantes de la Mesa de Enlace salieron a festejar una decisión que les venía haciendo ruido: les bajaron las retenciones a cero por un tiempo. ¡Un alivio que esperaban hace rato!
Nicolás Pino, de la Sociedad Rural, no se guardó nada y lo dijo claro: "Es la primera vez que un gobierno, en medio de un manso quilombo económico y con la falta de dólares, en vez de subir impuestos, decide bajarlos". Para él, esta movida es un giro zarpado en la política fiscal, algo que no se veía.
Al principio, la medida era solo para los granos, como la soja, que es la que más divisas trae. Pero después, por gestiones del mismo Pino con funcionarios y hasta con el Presidente, se sumaron la carne vacuna y el pollo. Del encuentro, que fue en parte virtual, participaron los popes de Coninagro, Federación Agraria y CRA, junto al Secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y otros de Economía.
¿La idea del Gobierno? Simple: quieren que el campo liquide las divisas que tiene guardadas y así darle una inyección de oxígeno a la economía, que anda con lo justo de reservas y el dólar bailando. Pino calcula que esta quita temporal podría meter entre 800 y 1.200 millones de dólares de nuevo en el bolsillo de los productores, un golazo para reactivar las economías regionales.
Pero ojo, que no todo es color de rosa. La medida tiene fecha de vencimiento: va hasta el 31 de octubre de 2025 o hasta que se liquiden 7.000 millones de dólares en exportaciones. Y ahí es donde el campo puso el grito en el cielo: "Ojalá esto que hoy es temporal, pueda ser permanente", pidió Pino. Quieren jugar de igual a igual con el resto del mundo y no depender de parches.
Para aprovechar el beneficio, los exportadores tienen que liquidar casi todo lo que vendan en solo tres días. Si no cumplen, chau beneficio y a pagar la alícuota vieja. El fisco, por su parte, dejará de recaudar una buena guita, que según especialistas, podría andar entre los 1.500 y 1.800 millones de dólares. Aunque algunos dudan que los productores vendan toda la soja que tienen con tanta incertidumbre.
Así que, por ahora, el campo celebra. Pero la pelota sigue rodando y la gran pregunta es si este "regalito" del Gobierno será el empujón que la economía necesita o si solo es una aspirina para un dolor de cabeza crónico. El tiempo dirá si esta es la solución o si el reclamo de la permanencia de la medida se convierte en un nuevo quilombo.