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Pibes en el lienzo

¿Por qué los bebés de los cuadros viejos parecían mini-adultos? Un viaje por cómo los artistas retrataron a los pibes.

Un repaso por siglos de arte para entender por qué antes los recién nacidos en los cuadros eran como pequeños hombres, y cómo la paternidad cambió la mirada de los artistas.

¿Por qué los bebés de los cuadros viejos parecían mini-adultos? Un viaje por cómo los artistas retrataron a los pibes.Crédito: Infobae

¿Vieron que a veces uno cambia la forma de ver las cosas cuando le toca ser padre? Bueno, a William Merritt Chase le pasó eso. Este pintor, que se casó medio de grande y tuvo ocho hijos, antes se la pasaba viajando y pintando. Pero cuando armó su familia en Nueva York, la cosa cambió. Era un tipo medio excéntrico, siempre bien vestido, y sus pibes andaban por su estudio, ¡un verdadero quilombo de arte! Él se hacía el enojado, pero se notaba el amor.Antes de ser papá, Chase pintaba chicos, sí, pero los rasgos eran más generales. Como en su cuadro "Niño con grabados", donde lo importante era el desorden que había hecho el nene. Pero una vez que tuvo a sus propios gurises, la cosa fue distinta. Cuadros como "La alegría de una madre" o "Bobbie y Roland" muestran un detalle zarpado en la cara de los bebés. Se ve que ya no le daba lo mismo, ¡ponía el corazón en cada pincelada!Ahora, ¿alguna vez se preguntaron por qué los bebés en los cuadros de la Edad Media son tan "feos" o parecen mini-adultos? Un profesor de historia del arte, Matthew Averett, lo explica con el concepto del "Jesús Homúnculo": un nene Jesús que ya venía "armado", fuerte y perfecto. Y esa costumbre se mantuvo incluso cuando se pintaban familias de la nobleza. Por eso, muchos bebés de esa época parecen hombres chiquitos, ¡hasta con calvicie!No todos los artistas le daban la misma importancia. Van Gogh, por ejemplo, cuando pintó a Marcelle, la hijita del cartero Roulin, no buscaba retratar al bebé en sí, sino lo que la imagen le generaba como postimpresionista. En cambio, si miramos un Caravaggio del 1600, los niños estaban ahí para contar una escena bíblica. Pero después, en 1967, Alice Neel pintó "Nancy y Olivia", y ahí se ve otra cosa: la preocupación de una madre, el temor a perder a su hija, la ternura y la incertidumbre del futuro.A veces, uno podría imaginar a un pintor famoso, con su aprendiz diciéndole: "Maestro, el bebé del cuadro no se parece mucho al que está posando". Y el artista, casi enojado, le suelta al oído: "¡Dios santo, solo es un bebé!". Esta frase nos hace pensar. ¿Será que para algunos, un bebé en un cuadro era solo un elemento más, un "hombrecito en miniatura" genérico? O como dijo un historiador sobre Gari Melchers, ¿quizás los que no tienen hijos ven algo que los padres, "cegados por el amor", no ven? La verdad es que un bebé es mucho más que "solo un bebé"; es la esperanza, la continuidad, y en el arte, a veces, se le hizo justicia, y otras veces, no tanto.

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