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Cultura en jaque

¡Atención! Un intelectual de peso avisa: "La corrección política se carga la cultura occidental"

El reconocido ensayista David Rieff, hijo de Susan Sontag, publicó "Deseo y destino". Acá nos cuenta por qué la "corrección política" amenaza nuestra cultura y qué le aprendió a su madre.

¡Atención! Un intelectual de peso avisa: "La corrección política se carga la cultura occidental"Crédito: Infobae

David Rieff, un historiador y ensayista de renombre, no se guardó nada al hablar del "wokismo", eso que conocemos como "corrección política". Para él, esta movida que prioriza las identidades es un verdadero problema y, ojo, nos puede dejar sin la cultura que conocemos. "Mientras nos preocupamos si la mascota de un cereal es trans, se nos vienen encima problemas graves como la guerra en Ucrania o una nueva pandemia", advierte, dejando claro que hay que ocuparse de lo importante.En su libro "Deseo y destino", Rieff profundiza esta idea. Sostiene que la corrección política, con su bandera de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), le da una lavada de cara moral al capitalismo. Para él, es una "izquierda cultural" que no toca lo económico: "Cambia algo para que nada cambie", dice. La gente se siente representada en su identidad, pero sigue trabajando en el mismo banco, sin cuestionar el sistema de fondo.Según Rieff, el "wokismo" se pasó de rosca, sobre todo con el tema trans en Estados Unidos. Esto, paradójicamente, abrió la puerta para que la derecha, con figuras como Trump o nuestro Milei, se montara en una "contrarrevolución cultural". Lo curioso es que, para Rieff, la derecha termina usando la misma retórica "woke": se sienten "amenazados" o "inseguros", como si la violencia real y la metafórica tuvieran el mismo peso.El autor también hace una conexión interesante con el protestantismo. Dice que la idea de que cada uno define su relación con Dios sin intermediarios se parece a cómo el "wokismo" impone la subjetividad. "Si yo digo que soy mujer, vos tenés que aceptarlo, aunque los hechos biológicos digan otra cosa", explica. Para él, esta visión tan individualista, que se exporta desde Estados Unidos, choca con la realidad de otros países como China o la India, donde la comunidad es lo primero.Rieff es contundente: el esplendor de la cultura occidental ya fue. Cree que el "wokismo" es parte de ese fin, porque nadie quiere someterse al pasado, a la "gran cultura". Hoy todos quieren contar su propia historia, y eso es puro narcisismo, según él. ¿El resultado? "La cultura se va a mudar a Shanghái o no sé dónde". Y en Occidente, lo que va a triunfar es la cultura popular, lo "kitsch". "El resultado del woke será asegurar la victoria Taylor Swift", sentencia, porque es lo que más plata mueve y no genera ningún desafío real.Finalmente, Rieff no se olvida de su madre, la enorme Susan Sontag. Aunque se interesa más por la Historia, reconoce que le debe mucho, especialmente su postura contra la "metaforización de la experiencia", algo clave para entender su crítica al "wokismo". Un análisis profundo y para pensar, de un tipo que no le esquiva a la polémica.

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