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Hannon: Pop y Recuerdos

The Divine Comedy: Neil Hannon le pone música a la memoria y el dolor en su nuevo disco íntimo

El genio de The Divine Comedy, Neil Hannon, nos regala un disco donde la melancolía y el dolor se transforman en pop orquestal puro, ideal para reflexionar en un domingo bajón.

The Divine Comedy: Neil Hannon le pone música a la memoria y el dolor en su nuevo disco íntimoCrédito: Infobae

The Divine Comedy, esa banda que nos acompaña hace casi treinta años, vuelve a sorprendernos con un disco que es pura intimidad. Neil Hannon, el cerebro detrás del proyecto, presenta "Rainy Sunday Afternoon", un álbum que explora los recuerdos personales y le suma nuevas capas a su particular "pop de cámara". Esto llega después de su trabajo para la película "Wonka", protagonizada por Timothée Chalamet, donde demostró que su talento puede ir de lo más personal a lo más masivo.Un disco para esos momentos donde la cabeza vuela, "Rainy Sunday Afternoon", como su nombre lo indica, se destaca por ser introspectivo. Hannon, con su estilo inconfundible, nos invita a un viaje introspectivo, de esos que te hacen pensar "qué es lo que me hace ser yo". Aunque él mismo bromea sobre si un domingo lluvioso es el momento más triste: "Siempre pensé que las mañanas de los lunes o la mitad de la semana laboral se suponía que eran más tristes. Quién sabe...".Lo cierto es que este álbum está lleno de canciones delicadas y pausadas, donde la orquestación pop es el colchón perfecto para la voz de Hannon, que canta sobre temas profundos como la pérdida y la memoria. Una de las canciones más conmovedoras, "The Last Time I Saw the Old Man", nació de un momento durísimo: la partida de su padre, un obispo diagnosticado con Alzheimer en 2008. "No hay grandes declaraciones ni palabras de sabiduría: no se puede endulzar la demencia", confiesa el músico con una honestidad brutal.Para nosotros, en Argentina, donde la mayoría somos católicos, suena raro eso de que un obispo tenga familia e hijos. Pero Hannon aclara que en la tradición protestante es de lo más normal. Él no cree que su crianza haya sido muy diferente a la de otros chicos de clase media en Irlanda del Norte, más allá de que sus padres eran "elegantes" y con vínculos al "establishment". Cantar en el coro de la iglesia, algo que disfrutaba, no era tan malo. Y aunque hoy no es religioso, sigue amando esa música.Y como si fuera poco, este genio también se dio el lujo de componer canciones originales para la película "Wonka". "Hacer Wonka fue una experiencia completamente loca para mí", cuenta. Había adorado la película original de 1971 de chico y las canciones eran parte de él. No le molesta para nada que los chicos que cantan esas canciones no sepan quién es él. "Simplemente pasan a formar parte de la cultura", dice. Un golazo de humildad y talento.Hannon también tuvo la oportunidad de conocer a Timothée Chalamet, aunque no vio la película donde interpreta a Bob Dylan. "Admiro mucho a Bob, pero no es parte de mi escucha habitual", comentó.Así, entre recuerdos, dolores y melodías orquestales, Neil Hannon nos entrega un álbum que es un espejo de la vida misma, invitándonos a reflexionar sobre lo que nos forma y nos duele.

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