El Gobierno clama por auditorías en universidades, pero tiene paralizada a la AGN: ¿dónde está el "curro"?
Mientras el Presidente exige revisar hasta el último peso en las universidades públicas, el organismo clave para esas auditorías no puede funcionar porque le faltan seis de sus siete miembros, y el oficialismo no los nombra.
El Presidente Javier Milei viene repitiendo a los cuatro vientos que hay que auditar las universidades públicas. Lo dijo fuerte y claro, acusándolas de tener "curros" y gastar plata en "autos caros" o "choferes que cobran 13 millones de pesos". Según él, la idea es "cuidar los recursos" y terminar con las "filtraciones de dinero", no cerrarlas, como "mienten a la gente". El mensaje es siempre el mismo: "si no quieren ser auditados, es porque están sucios".Ahora, la cosa se pone picante. El organismo que por ley tiene que hacer esas auditorías, la Auditoría General de la Nación (AGN), está más parada que poste de luz. De los siete auditores que necesita para funcionar, ¡solo hay uno! Los otros seis, que deberían ser nombrados por Diputados y el Senado, siguen esperando. ¿Y quiénes tienen la llave para destrabar este quilombo? Los presidentes de cada Cámara, Martín Menem y Victoria Villarruel, del propio oficialismo.Mientras el organismo auditor está en coma, las universidades públicas, que ya bancaron dos marchas masivas el año pasado, están con la soga al cuello. Los sueldos docentes perdieron más del 30% de su valor en menos de dos años, y la plata para los gastos operativos es cada vez más escasa. Por eso, este miércoles hay una nueva movilización federal, con las facultades pidiendo a gritos que se apruebe una Ley de Financiamiento Universitario.Lo más llamativo es que algunas universidades, como la UBA, ¡pidieron ellas mismas ser auditadas! Entregaron toda la documentación en tiempo y forma para que se revisen sus cuentas, becas y gastos. Pero esos informes, que son el corazón de la auditoría, no pueden salir porque la AGN no tiene quórum. La UNLP y la UNR, por ejemplo, también están esperando que la llamen para auditar o ya pasaron por el proceso, pero este año no hay movimientos por la misma razón.Las consecuencias de este ahogo presupuestario son dramáticas y se sienten en cada rincón del país. Cientos de docentes se van de las universidades, buscando otros trabajos para llegar a fin de mes, lo que afecta la calidad de la enseñanza. Obras clave para la educación y la salud, como centros de investigación o carreras nuevas, están paralizadas. Hasta los pedidos de becas para el comedor o para comprar apuntes se dispararon un 350% en algunos lugares.En resumen, el Gobierno acusa de "curros" y falta de transparencia, pero es el mismo que tiene paralizado al organismo encargado de verificar esas cuentas. ¿Será que el "curro" está en otro lado? Las universidades, por su parte, siguen pidiendo los recursos que les corresponden y que se ponga en marcha la auditoría que tanto se exige, pero que no se concreta por una decisión política.