"Todos los hombres del presidente": la interna feroz que forjó el film que cambió el periodismo
Robert Redford se puso las pilas para que la película que destapó el Watergate no fuera una comedia. Una historia de peleas y visiones distintas que terminó en un clásico.
Robert Redford, productor y protagonista de "Todos los hombres del presidente", tenía una visión clara: contar la historia de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, los que destaparon el escándalo Watergate. Pero el camino no fue fácil. El primer guion de William Goldman era un desastre, una especie de "Butch Woodward y el Sundance Bernstein", con escenas inventadas y diálogos medio pelo. Woodward mismo, el periodista real, lo destrozó a lapicera, marcando "¡No!" o "Incorrecto" en casi cada página.Bernstein, el otro periodista, estaba "horrorizado" y hasta quiso que nadie del periódico viera ese primer borrador, ¡temía que se cancelara todo! Redford, que se comportó como un verdadero reportero, insistió en la precisión. Él y el director Alan Pakula sacaron todo el "quilombo" personal que había en el guion, como novias y exesposas, para concentrarse solo en la investigación. Querían mostrar lo que los periodistas hicieron, no sus vidas privadas. Fue una decisión clave.Así fue como la película se convirtió en el thriller sobrio y preciso que conocemos. Muchas de las escenas más famosas, como la de la Biblioteca del Congreso, muestran la magnitud del trabajo periodístico. Y aunque la famosa frase "Sigue el dinero" de Garganta Profunda o el discurso de Ben Bradlee no fueron literales, estaban inspiradas en la verdad. La película tuvo que resumir mucho, pero logró captar la esencia de la investigación. "Todos los hombres del presidente" fue un golazo de taquilla y se llevó cuatro Oscar. Cambió el periodismo para siempre, inspirando a muchos a meterse en la investigación. Pero también generó un mito: que Woodward y Bernstein, solos, voltearon a un presidente. La realidad es más compleja: el propio Nixon se "derribó" con sus acciones, y hubo un montón de gente más involucrada, desde el Congreso hasta la Corte Suprema. La película, al enfocarse en los primeros meses, omitió esa parte.Casi 50 años después, la película sigue siendo un faro. Redford y Woodward coinciden: hoy, la verdad está más ausente que nunca en la política. Woodward ve la "sombra de Richard Nixon" en los ataques a la prensa y la impunidad actual. La lucha de esos periodistas en la pantalla grande parece no haber terminado, porque la necesidad de contar la verdad sigue vigente, en un mundo donde el "quilombo" político es moneda corriente.