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Presupuesto 2026

Presupuesto 2026: ¿Entre la soga al cuello y la negociación, cuánto margen le queda al Gobierno?

Después del golpe electoral, el Ejecutivo busca cambiar el aire con el Presupuesto 2026. La billetera está flaca, pero las provincias esperan respuestas.

Presupuesto 2026: ¿Entre la soga al cuello y la negociación, cuánto margen le queda al Gobierno?Crédito: Infobae

Después del golpe en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, el Gobierno de Javier Milei necesita sí o sí cambiar la mala racha. El dólar se disparó, el riesgo país superó los mil puntos y las empresas argentinas perdieron millones. Para revertir este clima, la presentación del Presupuesto 2026 y el discurso presidencial de hoy son la gran apuesta, ya que las "mesas políticas" anteriores no dieron resultado.El Presupuesto no es un papel más, es la "ley de leyes" que el país no tiene hace dos años y que ahora es fundamental para una gestión que hizo del "no hay plata" su bandera. Con un superávit fiscal como pilar, el camino es una cornisa. Ya subieron la meta de superávit para este año y el Fondo Monetario Internacional exige aún más para 2026 y los años siguientes, mientras el PBI se estanca.La situación se pone más brava si miramos los números. Además de las metas fiscales, el acuerdo con el FMI pide recortar subsidios y apenas tocar las jubilaciones. Pero con un riesgo país tan alto y las tasas de interés por las nubes, hacer la deuda sostenible exige un superávit mucho mayor. Es decir, hay que ajustar todavía más para que las cuentas cierren.Con las provincias, el Gobierno no se guarda nada: la ayuda generalizada no va. La estrategia es negociar "mano a mano". Ya lo vimos con los vetos a proyectos clave para los gobernadores, como la distribución automática de fondos o la ayuda a universidades. De hecho, expertos dicen que vetar la distribución de los ATN fue un error, ya que no perjudicaba al Tesoro y mostraba un camino más fácil para una nueva coparticipación.Pero ojo, que ya se vieron algunas movidas. El ministro de Economía, Luis Caputo, firmó acuerdos con Chubut y Tucumán, compensando deudas a cambio de que las provincias se hagan cargo de obras. También se habla de repartir fondos del BID y la CAF. Además, el futuro ministro del Interior, Lisandro Catalán, visitó a gobernadores clave como Jaldo en Tucumán y Sáenz en Salta, buscando acercar posiciones con aquellos que en un momento fueron "dialoguistas".Estas señales de flexibilización también vinieron de Caputo. Antes de las elecciones bonaerenses, la prioridad era frenar el dólar y la inflación. Pero después del 7 de septiembre, Economía dejó que el dólar se moviera más libremente, dio liquidez y bajó las tasas, dejando la pelota en la cancha del Banco Central.En resumen, el Gobierno tiene poco margen fiscal y económico para ofrecer, pero está dando señales de que quiere recuperar aliados. Las palabras, el tono y los primeros números que suelte esta noche el Presidente por cadena nacional van a empezar a definir el partido económico, político y electoral de las próximas semanas.

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