El Milagro que sacude Salta: la historia de fe que convoca a miles cada septiembre
Desde un arribo misterioso a la orilla del mar hasta el terremoto que las hizo famosas, así se forjó la devoción del Milagro de Salta, que cada septiembre junta a una multitud increíble.
Las imágenes, obras barrocas españolas, hicieron un viaje épico de casi 3000 kilómetros a lomo de mula por el Camino del Inca, desde Lima hasta Salta. Acá, el Cristo fue guardado en la sacristía de la iglesia, pero con el tiempo, quedó medio olvidado, como si nada.
Pero en 1692, la tierra tembló fuerte. Un terremoto devastó Esteco y sacudió Salta. En medio del caos, una imagen de la Inmaculada Concepción, la que hoy conocemos como la Virgen del Milagro, se cayó y quedó intacta, como rezando. Y un jesuita, el padre Carrión, escuchó una voz que avisaba: "Mientras no saquen al Santo Cristo, los terremotos no cesarán".
Ahí se acordaron del Cristo olvidado en la sacristía. Lo sacaron y, milagrosamente, el temblor paró. Desde ese día, el 15 de septiembre, Salta celebra el "Milagro". Miles de personas, creyentes y no tanto, se juntan para la procesión, la segunda más grande del país después de Luján, y renuevan el "Pacto de Fidelidad" con un grito que emociona: "Señor, nosotros somos tuyos y tú eres nuestro".
Hoy, el Señor y la Virgen del Milagro descansan en la Catedral Basílica de Salta, y cada septiembre, la ciudad se transforma. Peregrinos de todos lados llegan a pie, en bici o a caballo para la novena y la procesión. Más allá de la fe, es un pilar de la identidad salteña, un momento donde el pueblo se une, se emociona y recuerda su historia.