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Cleopatras: alto quilombo

Incesto, lujos y sangre: Las Cleopatras fueron un verdadero quilombo real en el antiguo Egipto

Un libro destapa la olla de la dinastía de las Cleopatras: incesto, violencia y un lujo desmedido que dejan chico a cualquier culebrón. La realeza egipcia, sin filtros.

Incesto, lujos y sangre: Las Cleopatras fueron un verdadero quilombo real en el antiguo EgiptoCrédito: Infobae

Imaginate esto: en el año 130 a. C., Cleopatra II estaba festejando sus 55 años en su palacio de Alejandría. De repente, le llegó una caja de ébano con el cuerpo de su hijo, Ptolomeo Menfita, ¡despedazado! Se lo mandó su exmarido y hermano, Ptolomeo VIII, alias Fiscón, con la ayuda de su esposa Cleopatra III, que era hija de la misma Cleopatra II y sobrina de Fiscón. ¡Un verdadero quilombo! Pero en vez de llorar, la madre exhibió los restos de su pibe en público para prender fuego la bronca de la gente contra Fiscón.

Estos Ptolomeos se casaban entre hermanos, padres con hijas, y sobrinos. ¡Una ensalada familiar que ni los escribas de la época entendían! Y para colmo, la obesidad era una marca de la casa. Fiscón, al que le decían "el Malechor", era tan gordo que su panza medía más que dos brazos abiertos y apenas podía moverse. El historiador hasta tira la idea de que este Fiscón pudo haber inspirado personajes como Jabba el Hutt de Star Wars o el Barón Harkonnen de Dune.

La "tryphé", que en griego significa descontrol total, lujo y desenfreno, era el sello de los Ptolomeos. Gastaban fortunas en comida, mostraban sus riquezas a lo grande y vivían como reyes, ¡o peor! "Como los oligarcas rusos de hoy", compara Llewellyn-Jones. Y ojo, las Cleopatras no eran las bellezas que nos vendieron las películas. El historiador suelta que "no eran muy sexys, aunque el poder político tiene su propia sensualidad". Ni la famosa Cleopatra VII era una belleza deslumbrante, sino que la rompía con su carisma, su cabeza y su habilidad para la política.

El incesto, entre hermanos o entre padres e hijas, era moneda corriente. ¿La razón? Mantener la "sangre pura" y no mezclarse con cualquiera, además de imitar a sus dioses. Como dice Llewellyn-Jones: "La familia que duerme unida permanece unida". Un caso extremo fue Cleopatra V Berenice III, que se casó con su tío, después con su propio padre y, finalmente, con su sobrino e hijastro, ¡que terminó asesinándola! No sabemos si eran conscientes de los riesgos genéticos, pero para ellos era cosa de dioses.

La violencia era otra constante. ¿Te imaginás que tu hermana te mande a matar? Así le pasó a Cleopatra IV, que se refugió en un templo y, aún así, los soldados recibieron la orden de "cortarle las manos", y así la liquidaron, mientras ella maldecía a su hermana. Después, la que dio la orden también terminó asesinada. ¡Un drama familiar que no tiene nada que envidiarle a las series de hoy!

Sobre el paradero de la tumba de Cleopatra VII, el historiador cree que está bajo el mar en Alejandría, como la de Alejandro Magno. Y si Cleopatra y Marco Antonio le hubieran ganado a Octavio, Alejandría podría haber sido más importante que Roma. Para cerrar con un poco de humor, Llewellyn-Jones cuenta que un inglés anónimo, después de ver a una actriz interpretar a Cleopatra en 1895, soltó: "¡Pero qué diferente de la vida familiar de nuestra querida reina!". Un final con una sonrisa para una historia que es un verdadero quilombo.

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