Miriam, la mamá que encontró a sus mellizos tras 44 años de lucha: "Para ellos yo estaba muerta"
Violada de adolescente, le arrebataron a sus hijos al nacer. Miriam Cavieres no se rindió y, después de más de cuatro décadas de búsqueda incansable, el ADN los volvió a unir. Ahora espera el tan ansiado abrazo.
La madrugada del 1° de mayo de 1979, en Chilecito, La Rioja, Miriam dio a luz sin saber que esperaba mellizos. Sin controles médicos y obligada a parir sobre un balde, fue llevada al hospital donde, apenas nacidos, se los arrebataron. "Mi mamá decidió regalarlos", asegura Miriam, quien solo alcanzó a ver una cabecita y escuchar un llanto antes de desmayarse. Para su madre, importaba más el "qué dirán" que sus propios nietos y su hija.
Durante 44 años, Miriam no paró de buscar a sus hijos. Tocó mil puertas, se encontró con silencios familiares y la negación constante de su madre, quien incluso llegó a decirle que sus hijos estaban "en Canadá". Cada 1° de mayo era una fecha de profunda tristeza y desahogo, un día para renovar la promesa de encontrarlos. Sus otros cuatro hijos, a quienes crió con amor, siempre supieron de la existencia de sus hermanos y fueron su motor en esta larga travesía.
La pandemia, paradójicamente, abrió un nuevo camino. Navegando por Facebook, Miriam encontró historias similares y llegó a la agrupación "Mamá te busca", que la conectó con la CoNaDI. En junio de 2023, se hizo un análisis de ADN. La respuesta, que podía tardar un año, llegó en solo cuatro meses: habían encontrado a sus mellizos. Uno de ellos ya se había hecho un ADN años antes para saber si era hijo de desaparecidos, y así la verdad salió a la luz.
La tarde del 26 de octubre de 2023, una llamada de la CoNaDI cambió todo. "Encontramos a tus hijos", le dijeron. Miriam recuerda el grito que pegó, la mente en blanco, las rodillas en el suelo. Esos cinco minutos de espera fueron "eternos". Luego, en una videollamada, vio por primera vez los rostros de sus hijos. "Hasta el día de hoy miro esa foto y se me caen las lágrimas", confiesa, emocionada. Sus mellizos, que crecieron sabiendo que eran adoptados, se enteraron de que su madre biológica vivía: "Para ellos yo estaba muerta".
Desde aquel momento, el contacto se mantiene a través de un grupo de WhatsApp que Miriam compartía con sus otros hijos. Aunque los intercambios no son diarios, se activan para fechas importantes. Miriam entiende que sus mellizos necesitan tiempo para asimilar esta nueva realidad, y ella no quiere apurarlos. "Estaban shockeados", explica, consciente del impacto que la noticia tuvo también en sus otros hijos.
Su madre, aún viva, sigue negando lo ocurrido, pero Miriam ya no guarda rencor. "No me sirve ser rencorosa", dice, enfocada en el presente. Aunque lamenta profundamente no haber podido amamantar, criarlos o verlos crecer, ahora su mayor deseo es "disfrutar un poco de ellos en lo que me queda de vida". Fantasea con ese encuentro, pero sabe que "los tiempos de Dios son perfectos" y confía en que pronto llegará el abrazo tan esperado.
Si tenés dudas sobre tu identidad o conocés a alguien que pueda ser hijo de desaparecidos, comunicate con Abuelas de Plaza de Mayo al (5411) 4384-0983 o por mail: dudas@abuelas.org.ar.