El "secreto" de Milei: Trump envía avión con deportados argentinos y expone una relación en crisis
Un vuelo chárter procedente de Estados Unidos aterrizó con 16 ciudadanos argentinos deportados, un hecho que el gobierno de Javier Milei, a través de sus principales figuras, intentó ocultar. La operación, revelada por la prensa, subraya las crecientes fricciones y la compleja realidad de la relación con Donald Trump, muy diferente a la imagen de amistad que la Casa Rosada busca proyectar.
Según detalló el diario Clarín, se trató de un vuelo chárter fletado directamente por Washington, con una ruta que incluyó escalas en Colombia y Brasil antes de su arribo final al país. La instrucción de mantener el operativo en la más absoluta reserva provino directamente de la cúpula del gobierno, con el presidente Milei y el embajador en Estados Unidos, Alec Oxenford, a la cabeza. La razón era clara: este tipo de acciones representa un alto costo político, especialmente en un momento en que la Casa Rosada busca consolidar una relación estratégica y de cercanía con el "trumpismo", proyectando una imagen de sintonía total con el expresidente estadounidense.
Entre este miércoles 10 y el jueves 11, un imponente Boeing 767-300 de la compañía Omni Air International fue el encargado de traer de regreso a este grupo de argentinos. Se estima que el número de deportados en este vuelo específico asciende a 16 personas, acusadas de violaciones significativas a la ley federal de Estados Unidos, que van desde delitos migratorios hasta robos y otras infracciones graves.
Es importante destacar que esta cifra se suma a un panorama más amplio de deportaciones: Clarín también reveló que, en vuelos comerciales regulares, ya han sido repatriados más de 300 argentinos desde Estados Unidos en lo que va del año.
Esta situación, lejos de ser un hecho aislado, agrava la tensión interna en el gobierno de Milei y pone de manifiesto una realidad mucho menos auspiciosa en la relación con Trump de lo que el mandatario argentino anticipaba al inicio de su gestión.
Prueba de ello fue la revelación de LPO: el Departamento de Estado de Estados Unidos se negó a recibir a una delegación argentina de alto nivel, encabezada por Juan Pazo. Esta comitiva había viajado con el objetivo de firmar un crucial acuerdo y, tras esperar dos días infructuosamente en Miami para obtener la autorización para continuar hacia Washington, debió regresar al país con las manos vacías.
El sitio Axios, por su parte, arrojó luz sobre la decisión de frenar dicho acuerdo: fue tomada por el influyente secretario de Estado, Marco Rubio, quien desautorizó directamente a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Noem había sido la funcionaria que, en julio del año pasado, visitó Buenos Aires y había anunciado con bombos y platillos el inicio del proceso para que Argentina reingresara al Programa de Exención de Visas, una iniciativa clave para facilitar los viajes de argentinos a Estados Unidos.
A esta compleja trama se suma otra preocupación: Donald Trump estaría seriamente inquieto por la sostenibilidad del plan económico implementado por Javier Milei. Esta inquietud, según las mismas fuentes, explicaría la notoria demora del magnate en aceptar una reunión formal y sustantiva con el presidente argentino. Hasta el momento, el único encuentro entre ambos fue una breve y protocolar interacción en una cumbre de la CPAC, donde no se definió ningún punto relevante para la agenda bilateral.
Fuentes con excelente acceso a la administración republicana explicaron a LPO que, si bien en Washington se percibe que el plan económico de Milei "va en buena dirección", existen profundas dudas sobre su capacidad de mantenerse a largo plazo. "Está prendido con alfileres", es la lapidaria frase que allegados a Trump repiten a sus interlocutores argentinos, reflejando una preocupación palpable.
Finalmente, otro escollo persistente que no logra resolverse es el referido a los aranceles del 10 por ciento que la Administración Trump impuso en agosto pasado sobre ciertos productos argentinos. A pesar de los esfuerzos, no hay señales claras de que esta medida sea revertida en el corto plazo. El gobierno argentino ha desplegado una comitiva específica para abordar este tema, liderada por el embajador Luis María Krecler y el Secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne. Dicha delegación ha viajado periódicamente durante todo el mes en curso, pero, hasta el momento, los resultados concretos brillan por su ausencia, sumando un nuevo elemento a la lista de desafíos en la relación bilateral.