Se viene el Presupuesto 2026: El Gobierno aprieta el cinturón, pero la oposición le suma un quilombo de gastos
El Ministerio de Economía está cerrando el Presupuesto 2026. Quieren superávit, pero los proyectos del Congreso suman un gasto extra que complica todo y fuerza un ajuste mayor.
El Gobierno ya está cocinando el Presupuesto 2026, la famosa "ley de leyes", y la cosa viene picante. Mientras buscan un superávit, la oposición y los gobernadores le están metiendo presión con proyectos que suman un gasto extra zarpado. Para el año que viene, se espera un ajuste todavía más duro que el actual. Pero ojo, que los proyectos que se aprobaron en el Congreso le podrían sumar al oficialismo casi un 1% del PBI en gastos, algo que no tenían en los planes. El Presidente Javier Milei lo va a presentar en cadena nacional, como hace un año. En el Palacio de Hacienda le están dando los toques finales al proyecto, que pasó por varias manos antes de quedar listo. La hoja de ruta ya está casi completa. La relación entre la Casa Rosada, las provincias y los bloques opositores está más tirante que nunca. Y con la derrota en la Provincia de Buenos Aires, el panorama se pone más complejo. El Gobierno ya avisó que va a vetar varios proyectos que la oposición aprobó, como el reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) o el impuesto a los combustibles, porque dicen que no hay plata para bancarlos. El Gobierno quiere blindar el superávit y por eso busca imponer una "regla fiscal", como ya intentó el año pasado. Esto significa que si las cosas se complican, se recortan partidas, dejando solo las jubilaciones, que se ajustan por inflación, fuera de esa tijera. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), casi el 80% de los recursos quedarían "intocables", mientras que el resto, como programas sociales o subsidios, podrían ajustarse. Pero la cosa se complica porque el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya pide un superávit primario más alto para 2026, cerca del 2,2% del PBI. Consultoras como Macroview calculan que los proyectos aprobados (financiamiento universitario, Garrahan, ATN) suman un 0,85% del PBI en gastos adicionales. Esto hace que el Gobierno arranque con una presión fiscal mayor a la esperada. La Fundación Mediterránea advierte que si se suman más gastos, como la ley de discapacidad o los proyectos vetados, el recorte en las partidas "no automáticas" (las que no son jubilaciones) debería ser aún más grande, cerca del 14% real anual. ¡Un verdadero quilombo para el bolsillo!