Día Mundial para la Prevención del Suicidio: por qué se conmemora cada 10 de septiembre
El lema para el período 2024-2026 es "Cambiar la narrativa". Su objetivo es derribar barreras, como el estigma, crear conciencia y una cultura de comprensión y apoyo para prevenir el suicidio.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Se trata de un tema de salud pública y una de las principales causas de muerte en el mundo que puede afectar a personas de cualquier edad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año más de 700.000 personas mueren a causa del suicidio y que casi el 77% de los casos a nivel mundial suceden en países de ingresos bajos y medianos.
Día Mundial para la Prevención del Suicidio: por qué se conmemora cada 10 de septiembre
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio surgió por iniciativa de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) en conjunto con la OMS.
El lema para el período 2024-2026 es "Cambiar la narrativa". Su objetivo es derribar barreras, como el estigma, crear conciencia y una cultura de comprensión y apoyo para prevenir el suicidio.
En Argentina, de acuerdo con el último reporte del Ministerio de Salud (Estadísticas Vitales. Información Básica, publicado en diciembre de 2024), en 2023 se registraron 3.488 muertes por suicidio, lo que representa un promedio de 9 personas por día aproximadamente. Pero las cifras no alcanzan para dimensionar el problema: cada pérdida deja tras de sí una red de familiares, amigos y comunidades profundamente afectadas, multiplicando el dolor y subrayando la magnitud de este desafío en salud pública.
Comprender la multicausalidad para evitar simplificaciones
La pregunta sobre las causas del suicidio lleva años en el centro de la investigación. No existe una única explicación: se trata de un fenómeno complejo donde interactúan factores biológicos, psicológicos y sociales. La depresión y otros trastornos mentales son un componente frecuente, pero también inciden situaciones de sufrimiento acumulado como el desempleo, la violencia, el abuso de sustancias o la falta de redes de apoyo. A esto se suman determinantes sociales más amplios, como la desigualdad y las dificultades en el acceso al sistema de salud.
Comprender esta multicausalidad es fundamental para evitar explicaciones y abordajes simplistas y diseñar estrategias de prevención más efectivas, que como prioridad requieren la intervención organizada no solo del sistema de salud, sino también del sistema educativo, del ámbito laboral y de las comunidades.
La prevención de suicidio es posible
Un punto central en la prevención es derribar algunos de los mitos que todavía persisten y que, lejos de ayudar, refuerzan el silencio y las barreras para pedir ayuda. ¿Es verdad que quien dice que quiere quitarse la vida en realidad no lo hará? ¿Hablar de suicidio puede "contagiar" la idea? La respuesta rotunda a estas preguntas es no.
Sabemos que una cantidad considerable de personas que tuvieron un intento de suicidio dieron algún aviso o comunicaron sus intenciones previamente, y esas señales son una oportunidad para intervenir. El mito del contagio genera silencio, y el silencio es lo que impide que las personas pidan ayuda. Acercarse a una persona con responsabilidad y empatía salva vidas.