Alerta roja: la mitad de los laburantes argentinos, con problemas de salud mental por el trabajo
Ansiedad, depresión y agotamiento son moneda corriente. Las empresas miran para otro lado y el estigma social agrava la situación. Un quilombo.
Este informe, llamado "El desafío invisible: salud mental en el trabajo", juntó la voz de más de 4.800 personas con experiencia laburando, y acá en el país participaron 1.257. Lo que se vio es un panorama bastante oscuro, con mucha exclusión, estigma y la cruda realidad de que las empresas, la mayoría, no se ponen las pilas con este tema tan delicado.
Y es que el dato es lapidario: el 64% de los argentinos dice que en su laburo no hay ninguna política para cuidar la salud mental. ¡Ni una! Y un 78% asegura que ni programas de bienestar ofrecen. Como dijo un laburante en el estudio: "Las empresas solo colocan carteles con frases motivadoras, pero después, cuando alguien necesita ayuda, empiezan los problemas y las estigmatizaciones que ponen en peligro la continuidad laboral". Una verdad como una casa.
Recibir un diagnóstico de estos genera un montón de sentimientos feos: la mitad siente tristeza, casi la misma cantidad (46%) miedo. Y el estigma es tan fuerte que el 65% de la gente prefiere no contar nada. Ni al jefe (61%) ni a Recursos Humanos (75%). Si lo hacen, la mayoría (48%) dice que la empresa no hizo absolutamente nada. Otro testimonio fue claro: "Debería haber un acompañamiento, los jefes deberían tener una capacitación respecto a este tema. Muchos piensan que pueden sobrecargar al trabajador sin reconocer el trabajo que ha realizado".
El cansancio extremo, el burnout, ya hizo que el 37% de los laburantes argentinos tuviera que faltar al trabajo. Y si ya tenías un diagnóstico de salud mental, la cosa se pone peor: el 60% de ese grupo tuvo que quedarse en casa por agotamiento. Además, ojo al piojo con el sueño: el 67% duerme entre cuatro y siete horas, muy lejos de las ocho recomendadas. Y claro, la mitad reconoce que no puede dejar de pensar en el trabajo ni cuando está en su casa.
El ambiente en la oficina también suma a este quilombo. El 74% de los argentinos asegura que su salud mental se deterioró por la relación con algún jefe, y el 53% por los compañeros. Los testimonios no se guardaron nada: "Necesitan resultados y si no hacés las cosas bien, te torturan la cabeza" o "Deberían comprobar que hasta el ambiente laboral de hipocresía y explotación tiene efectos nocivos para la salud en general".
La desconfianza es enorme: el 82% de la gente cree que a las empresas no les importa un pito la salud mental de sus empleados. Y para colmo, solo un 18% piensa que sus jefes están preparados para manejar estos temas. Una situación que nos deja pensando, ¿hasta cuándo vamos a seguir así?