¡Un pedacito de Argentina brilla en el Vaticano! La Virgen de Luján ya tiene su lugar de honor en Roma
La patrona de nuestro país, Nuestra Señora de Luján, fue entronizada con un hermoso mosaico en los Jardines Vaticanos. Un proyecto que unió a artistas, benefactores y al mismísimo Papa Francisco.
Detrás de esta obra de arte, que ahora adorna un lugar tan importante, está la mano de la artista argentina Florencia Delucchi. Este proyecto, que nos llena de orgullo, tuvo el empuje del Papa Francisco desde el primer momento y fue posible gracias al apoyo económico de Mario Montoto, Luis Calello y Ricardo Trigo, quienes lo bancaron de forma privada.
Durante el acto, el embajador argentino Luis Pablo María Beltramino no se guardó nada y destacó que la Virgen es "el corazón espiritual de nuestra Nación". Recordó su importancia como símbolo de unión y esperanza desde 1630 y pidió su protección para nuestro pueblo, además de acompañar el papado con mensajes de paz y justicia.
El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, se sumó a las palabras de emoción. Cuando se desveló el mosaico, obra de Delucchi que se inspiró en una imagen de la casa de uno de los benefactores, Parolin resaltó que este gesto "entrañable" refuerza los lazos de amistad entre Argentina y la Santa Sede. Describió los detalles: el cielo con teselas celestes y azules que hablan de la vida eterna, y un marco de flores de cerámica que simbolizan la belleza.
La bendición la hizo el cardenal Leonardo Sandri, y luego el cardenal Fernando Vérgez Alzaga cerró el evento, enfatizando que entronizar a la Virgen de Luján no es solo un acto artístico. "Es ante todo una expresión viva de la devoción de una comunidad que no olvida sus raíces", afirmó. Además, esta obra se suma a otras advocaciones marianas latinoamericanas en los jardines, algo impulsado por nuestro Papa y el legado del beato cardenal Eduardo Pironio.
Representantes de la Curia Romana, el cuerpo diplomático y la comunidad argentina en Italia estuvieron presentes. También el subsecretario de Culto y Civilización, Agustín Ezequiel Caulo, representando al gobierno argentino. Después de la ceremonia, hubo un almuerzo de camaradería que reunió a todos los involucrados en este evento tan significativo.
En definitiva, este mosaico es mucho más que una imagen; es un pedacito de nuestra fe y nuestra cultura que se instala en el corazón del mundo católico. Un verdadero golazo que nos conecta y nos recuerda la fuerza de nuestra devoción.