¡Otra vez lo mismo! La Tormenta de Santa Rosa dejó un desastre en el Conurbano y el campo
El temporal de Santa Rosa castigó fuerte, con más de 100 milímetros de lluvia en varias zonas. Vecinos del Conurbano y productores del interior bonaerense denuncian que esto "pasa siempre".
La famosa tormenta de Santa Rosa no vino para saludar nomás, ¡sino que se puso las pilas y armó un buen quilombo! Las lluvias fueron tan zarpadas que dejaron bajo agua varias zonas, complicándoles la vida a miles de vecinos.
En el Conurbano, Villa Celina, en La Matanza, amaneció hecha un desastre. Calles y veredas se transformaron en un mar de barro y basura. La Avenida Avelino Díaz, por ejemplo, quedó completamente inundada, con apenas algunos autos aventurándose a pasar.
Una vecina que labura en una farmacia, indignada, soltó: "Trabajo acá hace tres años y siempre pasa lo mismo. Incluso los colectivos no pasan". Otro testimonio, de una señora que iba apurada a tomarse el bondi, fue contundente: "La Matanza es esto, pasa hace años. Es imposible dormir porque el agua de las cloacas sube". Un padre, llevando a su pibe a cuestas para que no se mojara camino a la escuela, se quejó: "Acá es muy complicado porque cada vez que caen dos gotas se inunda y es un desastre".
Y claro, la bronca es grande. No faltó quien denunciara que muchas construcciones se hicieron de forma ilegal sobre desagües, dejando a la gente caminando sobre "cloacas reventadas" cada vez que llueve un poco.
Pero el problema no fue solo en el Gran Buenos Aires. En 9 de Julio, en el centro-norte de la provincia, los caminos rurales se convirtieron en un lodazal intransitable. Ahí, solo los tractores pueden moverse.
Un productor lechero, con la soga al cuello, contó en Todo Noticias: "Hace tres meses que veníamos entrando con los camiones de leche y llega un momento que ya no pudimos entrar más". Y agregó que ya gastó "millones y millones de pesos" intentando arreglar los accesos, pero la situación es insostenible.
Así las cosas, la "tormenta de Santa Rosa" dejó más que agua: dejó bronca, daños y la sensación amarga de que, para muchos, el problema de las inundaciones parece no tener fin. La noticia sigue desarrollándose, y la gente espera soluciones.