Le prestó el depto a una amiga y ahora no se va: ¡Drama de desalojo que indigna a todo el barrio!
Una mujer de Parque Patricios le dio una mano a una compañera de trabajo con su departamento PROCREAR, pero la "amiga" se atornilló y ahora no hay forma de sacarla. ¡Un gesto solidario terminó en un juicio de desalojo!
Mariela, una laburante y madre soltera, había cumplido el sueño de la casa propia con su departamento PROCREAR en Estación Buenos Aires, allá por Parque Patricios. La alegría duró poco: como tenía un alquiler vigente, no pudo mudarse al toque en marzo de 2023. El depto, flamante, quedó esperando.
Ahí es cuando apareció una compañera de laburo, con una historia re triste: recién separada, sin un techo y víctima de violencia. Con el corazón en la mano, Mariela le ofreció la vivienda prestada, sin pedirle un peso de alquiler, solo que se hiciera cargo de las expensas y servicios. Un favor de "buena fe", como se dice.
Pero el cuento de hadas se volvió pesadilla un año después. Cuando Mariela, que necesitaba su casa, le pidió a la "amiga" que se fuera, la respuesta fue tajante: "No me voy a ir". Y no solo eso, ¡la desafió a que le hiciera un juicio de desalojo! Encima, dejó de pagar todo y Mariela tuvo que poner la plata de su bolsillo.
Así las cosas, no quedó otra que ir a la Justicia. Mariela inició una demanda de desalojo en marzo de 2024. Lo insólito es que la ocupante, lejos de reconocer el favor, apeló la decisión judicial y hasta dijo que el acuerdo era un alquiler y que Mariela la estaba "usurpando" a ella. ¡Una caradura total! Incluso la denunció por querer entrar a su propia casa.
Como si fuera poco, la "amiga" se pasea por redes sociales festejando desde el balcón del depto, hablando de "viviendas sociales para el pueblo". Mientras tanto, los vecinos del complejo están que trinan: ruidos molestos, fiestas, chicos corriendo por la terraza. "Me dijo que me joda, que si elegí vivir acá me la banque", contó un vecino harto. El barrio entero es testigo del quilombo.
Mariela, mientras tanto, no puede creer lo que le está pasando. Sigue pagando su crédito PROCREAR a 20 años y, encima, afronta los gastos de un juicio interminable, sin poder usar su propia casa. Una situación que la tiene de los pelos, viendo cómo un gesto de corazón le salió carísimo y le generó un manso problema.