La inteligencia artificial le está metiendo presión al cobre, y no poca. Trafigura proyecta que el consumo para centros de datos e infraestructura tecnológica podría pasar de un millón de toneladas en 2026 a entre 2,5 y 3 millones en 2028.
La cuenta la presentó Henry Van, responsable de análisis de metales industriales de la compañía, en el encuentro 2026 Base Metals de Bloomberg, en Londres. Traducido al llano: cada vez que la IA crece, necesita más cables, más energía y más cobre.
Pero ojo, porque no todo está cerrado. La propia Trafigura aclara que ese escenario más fuerte depende de que las tecnológicas hagan realidad todos los proyectos que vienen anunciando. Si el ritmo afloja, igual se espera un salto: el consumo podría llegar a 1,6 millones de toneladas en 2028.
El dato no es menor, porque Saad Rahim, economista jefe de la firma, dijo que sin los centros de datos la demanda global de cobre caería durante 2026. O sea, la IA ya dejó de ser solo un tema de pantallas y algoritmos: también mueve la aguja de la minería.
Encima, el metal ya viene con precios altos. El martes 20 de octubre, los futuros de referencia cotizaban en torno a u$s14.361 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, por debajo del récord de u$s14.875 de septiembre. Con este panorama, la pregunta cae sola: ¿quién dijo que la nube no pesa?

