La Argentina quedó en el fondo de la tabla en uso de Inteligencia Artificial, según un informe de Goldman Sachs. El estudio la ubica como el país más rezagado entre 28 naciones analizadas, y el dato pega fuerte en un mundo que ya le está entrando a la IA sin pedir permiso.
Los economistas Sarah Dong y Joseph Briggs calcularon que la llamada “adopción implicada” en el país está por debajo del 10%. En la región, Brasil, México, Chile y Colombia aparecen mejor parados, con niveles que van del 10% al 15%.
Arriba del ranking se acomodan economías desarrolladas como Francia, Estados Unidos, Países Bajos, Reino Unido, Alemania y Noruega, todas con tasas cercanas o superiores al 20%. El informe, basado en datos de la OCDE, muestra una brecha que no es un detalle menor: hay países que ya corren y otros que todavía ajustan los cordones.
En el empleo, el trabajo dice que el golpe no es parejo. Los sectores más expuestos a tareas automatizables frenaron la creación de puestos desde el segundo semestre de 2022, sobre todo en tecnología, call centers, publicidad y edición de software.
Igual, el impacto total sigue siendo chico: un aumento del 10% en la exposición a la IA baja apenas 0,1% la variación de la dotación de personal. Donde sí se siente más es en los primeros laburos, porque los jóvenes la tienen más cuesta arriba para entrar; ¿la IA viene a ayudar o a dejar a más de uno esperando en la puerta?

