A pocos días de una nueva celebración por el Día del Niño, un relevamiento privado proyectó que el gasto promedio será de $57.500 por regalo. En la práctica, eso pega de lleno en el bolsillo de las familias, que ya empiezan a mirar precios y a buscar opciones que rindan más.
El estudio, realizado por la consultora Focus Market sobre más de 3.000 casos en todo el país, muestra que los juguetes siguen primeros entre las preferencias de los adultos, con un 31%. Pero también aparece un cambio claro: cada vez pesan más las alternativas que combinan utilidad, educación y duración.
En ese ranking, los libros didácticos quedaron en segundo lugar con un 21%, seguidos por los artículos deportivos con un 16% y la indumentaria general con un 12%. Para Damián Di Pace, director de la consultora, esto refleja a un consumidor que busca “combinar el valor del regalo con utilidad, educación y durabilidad”.
Del lado de los chicos y las chicas, lo que más aparece no es solo un objeto para abrir y guardar. Para este próximo 16 de agosto, las opciones más elegidas fueron los videojuegos con un 24%, las salidas a parques de diversiones con un 20%, el juguete tradicional con un 18% y un viaje corto con un 14%. La tendencia marca que el regalo también puede ser una experiencia para compartir en familia.
A la hora de comprar, la mayoría de los argentinos va a optar por los Centros Comerciales a Cielo Abierto con un 31%. Después aparecen el Comercio Electrónico con un 28% y los shoppings cerrados con un 20%. En un contexto de precios que no aflojan, muchas familias van a buscar resolver la compra cerca de casa o por internet, comparando para estirar un poco más el presupuesto.
El informe también señala que la evolución de los regalos viene por debajo de la inflación general, algo que muestra compras más cuidadas. Igual, hay excepciones: los artículos del Hombre Araña, empujados por estrenos de cine, tuvieron subas superiores al 62% interanual por la alta demanda de último momento.
En San Juan y en otras ciudades del interior, este escenario se traduce en una misma escena: familias mirando vidrieras, revisando plataformas y tratando de encontrar un regalo que no desacomode la economía del mes, pero que igual llegue con ilusión para los más chicos.

