El ACV no da demasiadas vueltas: aparece de golpe y obliga a reaccionar rápido. La neuróloga Erika González pasó por Modo Tarde y dejó una idea clara: cuanto antes se lo detecte, más chances hay de tratarlo.
La especialista remarcó que hasta el 90% de los casos puede prevenirse con control de riesgos y hábitos saludables. O sea, no es solo cosa de la edad ni de la mala suerte: también hay margen para cuidarse y no regalarle ventaja al problema.
González explicó que el ACV puede aparecer a cualquier edad. En personas jóvenes, dijo, puede estar ligado a arritmias y alteraciones de la sangre o del sistema inmunitario.
Las señales de alerta suelen caer sin aviso: debilidad en un brazo, una pierna o media cara, y problemas para hablar o entender. También alertó sobre los dolores de cabeza muy intensos y repentinos, de esos que te dejan sin aire en un minuto.
Ante esos síntomas, la médica fue directa: hay que anotar la hora exacta en que empezaron y salir disparando a una guardia o pedir emergencia. Nada de esperar a que se pase solo, ni de automedicarse con aspirinas, remedios para la presión o diuréticos; con el cerebro no conviene hacerse el distraído.
Además, anunció la segunda caminata de concientización para el 4 de noviembre, a las 17, en la Estación San Martín. La actividad la organizan Neurología San Juan, el Hospital Rawson, la Clínica El Castaño y la Clínica Rehabilitar, con stands y propuestas de kinesiología, psicología, fonoaudiología y nutrición. ¿Para qué dejar pasar el aviso si el cuerpo ya viene dando señales?

