Volver al trabajo después de un tratamiento oncológico no es soplar y hacer botellas. Por eso, este martes 20 de octubre hubo un taller en el COE para poner el tema sobre la mesa.
La actividad reunió a pacientes, familiares, acompañantes y voluntarios convocados por el programa Onco San Juan. La idea fue pensar cómo retomar la rutina laboral sin dejar de lado controles, cuidados y tiempos médicos.
Las licenciadas Florencia Peña y María Eugenia Olivera guiaron el encuentro. Hablaron de las sensaciones que aparecen después del tratamiento, de las vueltas que da la cabeza y de las estrategias para ordenar horarios, tareas y adaptaciones posibles.
También hubo espacio para escuchar experiencias personales. Entre los conceptos que aparecieron, se remarcó el valor del trabajo como lugar de crecimiento y de vínculo con otros, algo que muchas veces queda picando después de un diagnóstico.
Peña planteó que un diagnóstico oncológico impacta en lo físico, en lo emocional y también en el entorno. Además, señaló que muchas veces hay un vacío de contención y hasta un vacío legal cuando los tratamientos o las secuelas complican la vuelta al trabajo.
La propuesta formó parte de Impulso Onco Emprender con propósito, un ciclo de charlas y capacitaciones que también apunta a fortalecer la autoestima, la integración y hasta el autoempleo. Porque, cuando la vida aprieta, a veces hace falta más que ganas para rearmar la agenda, ¿no?

