La reconocida cantante visitó brevemente la localidad jachallera, recorrió la tumba de Buenaventura Luna y entregó un fragmento de su poncho a la escuela Agrotécnica de Huaco. La artista explicó que está recorriendo 30 lugares del país para celebrar sus 30 años con la música y eligió Huaco por su estrecha vinculación con el gran referente del folklore argentino.
Soledad Pastorutti, una de las voces más reconocidas del folklore argentino, realizó una breve pero significativa visita a Huaco, en el departamento Jáchal, durante su recorrido por distintos puntos del país para celebrar sus 30 años de trayectoria musical.

La artista llegó a la localidad sanjuanina con una agenda acotada, ya que debía continuar viaje para tomar un avión, pero antes de retirarse quiso dejar un recuerdo especialmente simbólico en una institución educativa de la zona: un pedazo de su propio poncho.
La elección del lugar no fue casual. Pastorutti explicó que su recorrido por el país incluye 30 lugares, en coincidencia con sus tres décadas vinculadas a la música, y que en San Juan decidió llegar hasta Huaco por tratarse de la tierra de Buenaventura Luna, una de las figuras fundamentales de la cultura popular y del folklore argentino.
“Quiero dejarte para la escuela un pedazo de mi poncho”, expresó la cantante al momento de realizar la entrega, en un gesto que vinculó su propia trayectoria con la historia y la identidad cultural de la localidad.
Un viaje con un significado especial
Pastorutti explicó que su visita a Huaco fue breve, incluso utilizando con humor la expresión “visita de médico” para referirse al poco tiempo que podía permanecer en el lugar.
“Nuestra visita de médico y más corta también. Viraje de laucha, como decimos. ¿Por qué? Porque tengo que tomar un avión”, señaló la artista, dejando en claro que, pese a las limitaciones de tiempo, había decidido incluir a Huaco en su recorrido.
La cantante llegó hasta el lugar precisamente porque quería rendir homenaje a Buenaventura Luna y reconocer la importancia que tuvo en la construcción y difusión del folklore argentino.
“Estoy recorriendo 30 lugares en el país con motivo de mis 30 años con la música y vinimos al kilómetro cero del folklore porque esta es la tierra de Buenaventura Luna”, explicó.
La definición de Huaco como “kilómetro cero del folklore” sintetizó el significado que la artista le atribuyó a su presencia en la localidad jachallera.
El homenaje a Buenaventura Luna
Durante su estadía, Pastorutti visitó también la tumba de Buenaventura Luna, una figura central del folklore cuyano y argentino, cuya obra trascendió las fronteras de San Juan y contribuyó de manera decisiva a la difusión de las expresiones culturales del interior del país.

La cantante reconoció que el contacto con ese lugar la conmovió y destacó especialmente la tarea que desarrolló Luna en una época en la que las posibilidades de comunicación eran muy diferentes a las actuales.
“Estamos emocionados por estar acá porque ha sido una persona que ha hecho mucho por el folklore en años donde todo era muy diferente, donde no había tanta comunicación”, manifestó.
En ese sentido, resaltó el carácter pionero de Buenaventura Luna y su decisión de trasladarse a Buenos Aires para buscar nuevos espacios de difusión para la cultura popular.
“Él ha sido un pionero, en irse a Buenos Aires, en hacer radio, en contar”, recordó Pastorutti, quien dejó en claro que la figura del artista sanjuanino representa una referencia fundamental para comprender la evolución y la expansión del folklore argentino.
La cantante también reconoció que los habitantes de Huaco conocen mucho más que ella la historia y el legado del poeta, compositor, periodista y difusor sanjuanino.
“Cosas que ustedes ya saben más que yo, ¿no?”, expresó con humildad al referirse al conocimiento que los propios habitantes de la localidad tienen sobre la vida y la obra de Buenaventura Luna.
Un pedazo de poncho para la escuela
El momento más simbólico de la visita se produjo cuando Pastorutti decidió dejar parte de uno de los elementos que más la identifica como artista folklórica.
La cantante eligió un fragmento de su poncho para entregarlo a una escuela de Huaco, como recuerdo de su paso por la localidad.
“Entonces, nos parecía o me parecía que en San Juan tenía que caer en Huaco un pedacito de mi poncho”, explicó.
El gesto adquiere una dimensión especial porque el poncho constituye uno de los símbolos más representativos de la identidad folklórica argentina y, al mismo tiempo, forma parte de la imagen artística que Pastorutti construyó durante sus tres décadas de carrera.
De esta manera, el fragmento entregado a la institución no solamente funcionará como recuerdo de la visita de la cantante, sino también como un elemento que vincula su historia personal y artística con la tradición folklórica de Huaco.
Al momento de realizar la entrega, Pastorutti consultó si podían recibir el recuerdo y expresó: “Si usted me lo recibe, yo se lo dejo”.
Finalmente, agradeció la recepción y se despidió para continuar con su agenda.
Tres décadas de música y una recorrida por el país
La visita a Huaco forma parte de una propuesta que Pastorutti está desarrollando con motivo de sus 30 años de trayectoria musical.
La artista decidió recorrer diferentes lugares del país para celebrar ese aniversario y establecer contacto con espacios vinculados con la historia y la identidad cultural argentina.
En ese contexto, la llegada a Huaco tuvo un significado diferente al de una presentación artística convencional. No se trató de un recital ni de una actividad multitudinaria, sino de una visita cargada de contenido simbólico.
La cantante buscó reconocer un territorio directamente relacionado con una de las figuras que marcaron el desarrollo del folklore argentino.
Su recorrido por la tumba de Buenaventura Luna y la entrega de un fragmento de su poncho a una escuela constituyeron así los dos momentos centrales de una estadía necesariamente breve.
El vínculo entre Pastorutti y el folklore
La presencia de Soledad Pastorutti en Huaco también puso en primer plano el vínculo entre las nuevas generaciones de artistas folklóricos y los referentes históricos del género.
Desde sus comienzos, Pastorutti se convirtió en una de las principales figuras de renovación y popularización del folklore argentino, acercando sus canciones y su particular estilo a públicos de distintas generaciones.
Por eso, su decisión de visitar la tierra de Buenaventura Luna durante la celebración de sus 30 años de carrera adquiere un sentido especial.
La artista no solamente reconoció al referente sanjuanino como un protagonista fundamental del folklore, sino que también destacó el esfuerzo que realizó para llevar la cultura del interior hacia Buenos Aires y encontrar espacios de difusión en una época en la que las comunicaciones eran mucho más limitadas.
Un gesto que queda en Huaco
Aunque su paso por la localidad fue breve, Pastorutti buscó que su visita dejara una huella.
La frase con la que explicó la entrega del fragmento de su poncho resumió el sentido de su presencia: “En San Juan tenía que caer en Huaco un pedacito de mi poncho”.
Así, el recuerdo material que quedó en la escuela representa algo más que una simple donación. Es un gesto de reconocimiento a una tierra que la artista considera fundamental dentro de la historia del folklore argentino.
En su recorrida por 30 lugares del país para celebrar sus tres décadas con la música, Soledad eligió que San Juan estuviera representada por Huaco, la tierra de Buenaventura Luna.
Y aunque el tiempo de permanencia fue corto, la visita permitió unir tres elementos: la trayectoria de una de las grandes voces actuales del folklore, el legado de uno de sus principales pioneros y la identidad cultural de una comunidad que mantiene viva esa historia.

