Las tareas en la Capilla del Carmen siguen a paso firme, y ya se nota la mano de quienes trabajan ahí. Hay mantenimiento, reparaciones y acondicionamiento en distintos sectores, todo para que el lugar recupere su mejor cara.
La movida forma parte de un proyecto del Servicio Penitenciario Provincial, que busca poner en valor el espacio. No es solo una cuestión de paredes: también apunta a sumar responsabilidad, aprendizaje y compromiso entre las personas privadas de la libertad.
En esta etapa, los trabajos alcanzan paredes, espacios comunes y otros rincones que pedían una intervención. Cada jornada suma una mejora más y deja el objetivo un poco más cerca, sin hacer mucho ruido pero con laburo sostenido.
El avance también fortalece el vínculo entre quienes participan y el entorno donde se desarrolla la tarea. Así, la capilla va recuperando valor y se prepara para volver a ser un punto de encuentro para la comunidad, que no es poca cosa, ¿no?

