Una escena bien de barrio se armó cerca de la Plaza de la Joroba. Una mujer se paró delante de una camioneta y no la dejó salir.
Todo empezó porque, según contó ella, el vehículo estaba sobre un cordón amarillo. Además, tapaba una rampa pensada para personas con discapacidad.
La mujer decidió plantarse ahí mismo y avisó que no iba a correrse hasta que llegara la Policía. La camioneta, mientras tanto, quedó pagando en el lugar, con el apuro de salir y sin poder hacerlo.
La escena volvió a poner sobre la mesa algo que se repite más de la cuenta: el respeto por los espacios de accesibilidad y por las reglas de estacionamiento. Porque una rampa no está para decorar la vereda, ¿no?

