Hace tres años, la palabra minería levantaba cejas y discusiones. Hoy, según Poliarquía, el clima cambió bastante y San Juan aparece como una de las provincias más favorables al sector.
El director de la consultora, Ernesto Cuccianovich, presentó esos datos en una visita a la provincia. Y dejó una frase que sonó fuerte entre proveedores y operadores: “Comienza a haber hasta envidia de la minería”.
Según explicó, el empuje vino sobre todo por el cobre y, en menor medida, por el litio. En criollo: el sector dejó de verse como una amenaza y empezó a verse como una oportunidad con números grandes sobre la mesa.
Pero acá viene la parte que complica el festejo. Aunque San Juan es clave para el cobre, representa apenas el 1,2% del padrón nacional. O sea, banca mucho la actividad, pero en la elección presidencial pesa poquito.
La cuenta es clara: la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma concentran el 46% del padrón, y si se suman Córdoba y Santa Fe, el peso sube al 64%. En ese mapa, las provincias mineras quedan mirando desde la tribuna. ¿Y ahora quién reparte la torta?

