Lucas Díaz, el pibe de Villa Obrera, viene dando señales de mejoría después de su segunda cirugía. Sigue internado en el Hospital Rawson, pero el panorama ahora es más alentador.
El joven futbolista permanece en el sector de Cirugía, con control médico permanente. La intervención se hizo el jueves pasado y llevó varias horas, porque había que tratar las consecuencias de una lesión intestinal grave.
En las últimas horas hubo un paso chiquito, pero importante: ya le sacaron uno de los drenajes. Además, los médicos empezaron a darle líquidos de a poco para ver cómo responde el organismo, sin apurarlo ni un poco.
Por ahora, la alimentación sigue siendo limitada y todo avanza con mucha cautela. La idea es seguir controlando la tolerancia día a día y, más adelante, pasar a alimentos blandos si todo sigue bien.
La lesión se produjo el 5 de septiembre, en el partido entre Villa Obrera y Picón. Desde entonces, Lucas fue atravesando distintas intervenciones y ahora le toca bancarse la recuperación paso a paso. ¿Quién dijo que el cuerpo no juega también su propio partido?

