Imaginate esto: dos mujeres tienen que dejar impecable un colegio con 19 aulas, baños, patio y oficinas en apenas media hora. No, no es una prueba de reality show, es lo que pasa todos los días en la Escuela Normal Sarmiento. Y los padres ya dijeron basta.
Laura López es mamá de un pibe de la primaria y está en la comisión de AMENS, la asociación de madres del colegio. Ella lo explicó clarito: hasta mediados del año pasado había tres porteras, y ya eran pocas. Ahora quedaron dos solas, y la cosa no da más.
El problema es de lógica nomás. El secundario tiene 1.500 alumnos que se van a las 13, y la primaria entra a las 13:30. En ese ratito las porteras tienen que limpiar el desastre que dejan los grandes, sobre todo los baños. La mayoría de las veces suena el timbre y los chicos siguen en la vereda esperando.
Los padres dicen que además de explotadas, las porteras están poniendo en riesgo la salud de los pibes. Porque no llegan, no dan abasto, y el edificio no queda desinfectado como debería. Flor de papelón para 530 alumnos de primaria que entran a un colegio sucio.
Lo peor es que el Ministerio de Educación sabe todo. La escuela mandó ocho notas pidiendo refuerzos, la última el 6 de agosto. La respuesta siempre es la misma: "no hay presupuesto" o "ya les vamos a mandar". Una vez mandaron dos tipos más, pero de supervisores. A barrer no tocaron nada.
Laura López lo dijo sin vueltas: parece que van a esperar un brote de alguna enfermedad para recién moverse. Mientras tanto, los padres apoyan a las autoridades del colegio y amenazan con tomar el edificio si no mandan al menos un portero más.
¿Alguien se anima a explicar cuántos brotes hay que esperar para que aparezca una escoba nueva?

