La cordillera sanjuanina está viviendo un invierno que no se veía hace rato. El dato que tiene a todos los especialistas mirando para la montaña es la bestial cantidad de nieve que se acumuló. Hay un punto clave donde ya se pasaron los 2 metros de nieve compactada. Eso contrasta fuerte con los 40 centímetros del año pasado a la misma fecha. O sea, la nieve compactada es cinco veces más que el registro pasado, según los datos del secretario de Recursos Hídricos y Energías Renovables, David Devia.
Pero atrás de ese número aparece la gran pregunta para una provincia que vive del deshielo: ¿cuánta de toda esa nieve va a terminar en agua para los ríos de San Juan? La respuesta todavía no está.
El secretario de Recursos Hídricos le explicó a Tiempo de San Juan que el Gobierno todavía no puede ponerle un número al derrame del próximo ciclo hídrico. Antes tiene que completar las mediciones necesarias para transformar esa acumulación de nieve en una estimación de agua.
"Nosotros tenemos tres ejes de trabajo", explicó el funcionario. El primero es determinar el área cubierta de nieve con herramientas de teledetección e imágenes satelitales. Después viene una segunda etapa clave: conocer la altura y la densidad de la nieve. Para eso se hacen los cateos o muestreos en altura, que permiten saber cuánta agua contiene realmente el manto nival. Eso se hace cuando vuela el helicóptero de la provincia en la primavera con personal técnico a revisar los puntos de medición en la montaña.
Con esos datos, explicó Devia, se puede aplicar un modelo de cálculo que relaciona la superficie cubierta y la densidad para estimar la cantidad de agua equivalente. Así sale el tercer componente, que es el ajuste estadístico. Por eso el funcionario fue cuidadoso al evitar cualquier porcentaje de aumento del derrame. La nieve acumulada es extraordinaria, pero no se puede decir oficialmente cuántos hectómetros cúbicos va a entregar el río San Juan la próxima temporada, que arranca el 1 de octubre y va hasta el 30 de septiembre de 2027.
El punto de comparación más reciente es el ciclo 2024/25, que terminó con un derrame efectivo de alrededor de 1.248 hm³ para el río San Juan, informó Devia. El pronóstico oficial había sido de 1.250 hm³ y el valor observado quedó prácticamente en ese nivel. Ahora, desde Recursos Hídricos esperan que el próximo ciclo —que va del 1 de octubre de 2026 al 30 de septiembre de 2027— supere ampliamente aquel volumen, pero no arriesgarán cifras.
La magnitud de la acumulación de nieve de este año también vuelve a poner sobre la mesa un antecedente histórico de San Juan: el ciclo 1997/98. Aquella temporada quedó registrada entre los grandes años de agua de la provincia. Según los datos históricos del Departamento de Hidráulica, el río San Juan tuvo un derrame anual de 3.935 hm³ durante ese ciclo. Ese dato es particularmente significativo porque 1997/98 fue además un período asociado a un episodio fuerte de El Niño, un fenómeno que ahora los especialistas dicen que se va a repetir.
Por eso fuentes calificadas aseguran que este año San Juan puede recibir un derrame anual de unos 4.000 hm³. Eso sería más del doble de la media histórica de este cauce de agua. Devia se mostró cauto ante esta consulta: dijo que la situación actual puede presentar características similares, pero eso no significa que el río vaya a alcanzar necesariamente los valores de aquel ciclo.
Lo que sí está claro es que el escenario nival cambió de manera contundente. Devia calificó el año como "atípico estadísticamente" y señaló que tanto el área cubierta de nieve como las cantidades acumuladas están mostrando valores muy superiores a los de los últimos años.
En uno de los puntos monitoreados, en la zona de Río Volcán, la medición ya supera los 2,16 metros de nieve compactada, frente a los 40 centímetros de la temporada pasada. En otros sectores de la cordillera, la acumulación también ronda los dos metros. La nieve acumulada funciona como una reserva que recién podrá medirse en términos de aporte hídrico cuando comience el proceso de fusión. Según explicó Devia, normalmente el deshielo arranca entre la segunda quincena de septiembre y los primeros días de octubre. Después el caudal sube más notorio y los máximos de los ríos de régimen nival como el San Juan y el Jáchal se concentran en noviembre, diciembre y enero.
Por eso la gran cantidad de nieve que hoy se ve en la cordillera puede ser una señal positiva para el próximo ciclo, pero todavía falta atravesar varias etapas antes de saber cuánta de esa reserva va a llegar efectivamente a los cauces.
El pronóstico hídrico para mediados de octubre. Esta posibilidad ya se había deslizado el mes pasado, pero ahora Devia confirmó que el número oficial de cuánta agua va a llegar dependerá de cuándo se pueda hacer la medición definitiva. Ese dato es fundamental para que los regantes y productores locales acuerden con el Departamento de Hidráulica el volumen de agua que se va a liberar para el riego y cuánto se va a almacenar en los diques. Históricamente los trabajos de campo para determinar la acumulación nival se hacen alrededor de mediados de septiembre. Sin embargo, el pronóstico este año indica dos grandes nevadas más para el mes próximo. Devia explicó que el Gobierno necesita esperar el pico máximo de asentamiento de la nieve, antes de que arranque la fusión, para hacer los cateos y obtener un dato confiable. Además, las tareas en alta cordillera dependen de las condiciones meteorológicas y de que exista una ventana adecuada para hacer los vuelos y los trabajos de medición. Por el momento se calcula que el pronóstico hídrico oficial podría estar a mediados de octubre. En otras palabras, la cordillera ya entregó una señal extraordinaria, pero San Juan todavía tiene que esperar para saber cuánta agua hay realmente atrás de toda esa nieve. ¿O no?

