Los chicos de la EPET N°3 se llevaron el Regional de Industria Inspira con un biocuero hecho a partir de alperujo de oliva. Y como premio, 10 alumnos podrán viajar a Buenos Aires para seguir moviendo la idea.
El proyecto nació desde un programa de mentorías y fue tomando forma con pruebas de laboratorio. Eduardo Yáñez, director de la escuela, contó que participaron en Mendoza con dos grupos de cinco estudiantes y un jurado los eligió.
El desarrollo apunta a transformar un residuo de la industria olivícola sanjuanina en un biomaterial útil y sustentable. Las propias estudiantes explicaron que trabajan con alperujo sólido y líquido que obtienen de Solfrut, y que la idea es darle valor a algo que suele quedar como descarte.
Según relataron, el camino no fue un paseo. Empezaron con una línea de investigación sobre cáscaras de frutas, pero después cambiaron el rumbo y se metieron de lleno con el alperujo, hasta encontrar una fórmula que les cerrara.
Ahora quieren ir por más: buscan una forma de producción industrial, sueñan con patentarlo y seguir fuera de la escuela. Y, de paso, ya avisaron que este biocuero puede servir para bolsos, carteras, libretas y hasta accesorios para perro. Nada mal para un residuo que andaba pidiendo pista, ¿no?

