Con las altas temperaturas, los alacranes se ponen más activos y también crece el riesgo de accidente. Desde Zoonosis dieron recomendaciones para evitar que entren a la casa y para saber qué hacer si aparece una picadura.
La jefa de la Sección Zoonosis, la doctora Verónica Pérez, explicó que en San Juan suelen aparecer más desde septiembre y pueden seguir hasta marzo, abril o incluso mayo. El pico llega cuando aprieta el calor y también hay humedad, una combinación que les cae como anillo al dedo.
Según detalló, estos bichos pasan el invierno escondidos y salen cuando aparece su comida, sobre todo cucarachas y grillos. Por eso, no es raro encontrarlos dentro de las viviendas, donde buscan refugio de día y salen a moverse de noche.
La mayoría de los accidentes pasa por un descuido de esos que cualquiera puede tener: pisarlos o tocarlos sin querer. Puede ocurrir al ponerse una zapatilla sin mirar, al caminar descalzo o al sacudir tarde la ropa de cama.
En la provincia hay unas 19 especies de escorpiones, pero solo una tiene importancia sanitaria: el Tityus trivittatus. Se lo reconoce por las pinzas delgadas, dos líneas en el lomo y un pequeño aguijón extra junto al principal.
Si aparece uno en la vivienda, la recomendación es atraparlo con cuidado y guardarlo en un frasco, usando un papel para deslizarlo sin tocarlo. Después puede llevarse al Ministerio de Salud, al Programa de Vectores sobre calle General Paz o a un centro de salud para que lo remitan a Zoonosis.
Ante una picadura, la indicación es mantener la calma, poner hielo y ir al centro de salud más cercano. En el Gran San Juan, se puede acudir al Hospital Rawson o al Hospital Marcial Quiroga; en el resto de la provincia, al hospital departamental. ¿La clave? No hacer de héroe y consultar enseguida.
Para evitar que se metan en casa, Zoonosis insistió en tapar resumideros, controlar cucarachas y grillos, mantener el pasto corto y no acumular objetos o escombros. También pidieron revisar zapatillas, ropa y sábanas antes de usarlas, porque el descuido sale caro y el alacrán no avisa.

