Elizabeth Lombardi tiene 64 años y acaba de cerrar un capítulo enorme: se recibió de licenciada en Archivística en la UNSJ. Su historia mezcla estudio, trabajo y una porción grande de terquedad del bien, de esa que empuja cuando muchos ya tiraron la toalla.
Ella misma contó que arrancó la carrera a los 57 años, después de criar a sus hijos y con la vida andando a mil. “A pesar de ser grande, decidí afrontar mis sueños”, dijo en diálogo con TELESOL, con esa frase que vale más que un manual entero.
Pero el camino no fue un paseo, ni cerca. Pasó por la pérdida de su madre, un divorcio y hasta el incendio de su casa, y aun así siguió firme con los apuntes bajo el brazo. Mientras cursaba, trabajaba, atendía su hogar y compartía tiempo con sus hijos y nietos, sin regalarle nada al calendario.
Encima, no se quedó solo con el título. Al tercer año logró la tecnicatura y después fue por la licenciatura, en tiempo y forma, como quien no quiere dejar ni una materia colgada. Ahora sigue vinculada a la investigación, con una beca del SISITCA y trabajo en el Instituto Regional de Historia Argentina.
Para su tesis eligió el terremoto de 1977, buscando aportar a la memoria sanjuanina desde otro ángulo. Y dejó una frase que resume todo: “Nunca es tarde para empezar y para cumplir un sueño”. ¿Quién dijo que el tiempo manda siempre?

