El argentino Rafael Grossi quedó tercero en una nueva ronda informal para elegir al próximo secretario general de la ONU. La cosa está pareja y, por ahora, nadie puede cantar victoria.
La votación se hizo a puertas cerradas en Nueva York y reunió a los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Grossi sumó siete votos a favor, seis en contra y dos abstenciones.
Encima, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett quedó primera, con ocho apoyos, mientras que la costarricense Rebeca Grynspan terminó segunda, también con siete. O sea: un poroteo fino, de esos que dejan a más de uno haciendo cuentas en la servilleta.
El próximo paso fuerte será a mediados de septiembre, cuando los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— expresen sus posiciones con otra papeleta. Si alguno mete veto, el candidato puede quedar afuera sin demasiada vuelta.
Hoy la carrera sigue abierta y con fuerte presencia latinoamericana, porque también siguen en competencia Michelle Bachelet, María Fernanda Espinosa, Ivonne A-Baki, Olara Otunnu y Macky Sall. Veremos quién aguanta la presión cuando llegue la ronda brava, ¿no?

